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¿Cuántas veces has dicho “Ya no puede pasarme nada peor” y te has equivocado? ¿Cuántas veces has dicho: “Algún día me reiré de esto…pasará mucho tiempo pero terminaré viéndole la gracia”?


Si has tenido un mal día, si crees que ya no puede pasarte nada peor o todavía no has olvidado eso de lo que tardarás mucho en reírte, entra en este blog y comprobarás que no eres el único. La idea no es consolarse con las “desgracias” ajenas, sino aprender a reirse de lo que haya podido convertir tu día en un infierno.

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martes, 6 de marzo de 2012

A veces voy a trabajar con la impresión de entrar en un parque de atracciones. Todo lo que sucede en ese maravilloso mundo es fascinante. Nos entretenemos desde  el  principio hasta el  final  de nuestra jornada  laboral y a menudo nos quedamos incluso sin palabras con las cosas que suceden.
Al  igual que en un gran parque, tenemos distintas zonas de recreo donde podemos,  o bien disfrutar participando en algunas de las  actividades programadas,  o bien sentarnos como meros espectadores y comentar lo que vemos. Esta última opción es la más demandada entre los trabajadores.
Una de las atracciones preferidas y que más éxito tiene,  es el juego de las sillas. Observamos de continuo un numeroso grupo de personas todo el día venga a correr y correr al ritmo de la música que les ponen,  intentando mantener su silla sin caerse y sin tropezar con el pie de algún otro. Si  a pesar de tus esfuerzos   tienes la mala suerte de quedarte sin silla te pueden pasar  dos cosas. O no te dejan volver al parque y te tienes que buscar otro donde seguir jugando o te llevan a otra zona también muy divertida: “La ludoteca”. Aquí  principalmente se juega con plastilina, kilos y kilos de plastilina para tenerte entretenido y evitar,  de esta manera tan didáctica,  que puedas dar guerra. A mí este sitio me encanta. Te pagan por no dar por saco. Un sueño hecho realidad.
En otra zona del parque un poco más alejada están los que manejan los hilos del tinglado. En este grupo hay varios subgrupos. Están los que saben detrás de lo que andan y hacen su trabajo sin depender de nadie. Están los que sólo saben espantar su desidia con algún grito a destiempo para intimidar a sus inferiores  y por último los superhéroes que viven en la creencia de  que  sin ellos todo el parque se vendría abajo (de estos hace poco hemos perdido a uno). Ilusos.
A pesar de su deserción, el parque sigue en pie. Ya sea por inercia, ya sea porque todo el mundo sabe lo que tiene que hacer,  pero está claro que nadie es imprescindible. ¡Cuánta dosis de humildad para muchos!  Lástima ni lo verán así.
A mí me gusta estar subida en la noria. Sube, baja, sube, baja. Nunca sabes cuándo va a parar pero mientras tanto,  me divierto viendo todo lo que ocurre en el parque cada día. Espero cuando me toque bajar,  me ofrezcan la ludoteca con la plasti,  no sin antes haber disfrutado de un mes y medio de vacaciones pagadas a cargo del parque.


lunes, 28 de marzo de 2011

El otro día en La Noria “entrevistaron” a la última ganadora de Gran Hermano. Llevan años vendiéndonos la moto de que todos los concursantes tienen un cociente intelectual superior a la media y últimamente,  para que podamos corroborarlo,  les hacen  test de inteligencia y culturilla general en la misma cadena. Hay que rentabilizar a los concursantes aunque sea por lo poco que pueden aportar.
Parto de la premisa que lo de esta chica estaba preparado. Me recordó a los tiempos del colegio cuando algún /a compañero suspendía todas y yo decía: “¡Pero si es imposible! No se puede ser tan negado”
Todavía tengo dudas sobre qué fue lo peor de la entrevista, si verla a ella dudar sobre el nombre del 4º hijo de los Reyes y situar la guerra civil en el año 800 (no especificó si AC o DC), o ver por otro lado a  la panda de superdotados colaboradores del programa, mofándose de la mujer, todos con cara de: “Pobre analfabeta”. Einsteins, la mayoría cum laude en documentación y lágrima fácil; periodistas que han hecho de la ignorancia el modo más rentable de vida. Se ríen de los invitados en su cara pero después se meten en una caja voluntariamente (previo paso por caja) para contar sus miserias y amarguras. Y otra vez a llorar. También es cierto que las lágrimas con dinerín duelen menos. No es lo mismo que tu marido te ponga los cuernos y no te queden más cojones que aguantarlo  porque no tienes donde ir con tus hijos, que cobrar 250000 euros por contarlo y derramar unas lágrimas de cocodrilo. Tampoco le veo el parecido a ser una mujer maltratada viviendo en un hogar de acogida escondiéndote para que no te maten, que poder salir libremente en la tele, contarlo una y otra vez y forrarte con ello. Las hostias duelen igual pero éstas últimas ya tienen un pañuelo con el que consolarse.
Después de todo,  la chica igual no es tan tonta. ¿Cuánto pudo cobrar por parecer tonta? Conozco mucha gente que lo es y lo parece pero ni por esas lo rentabiliza.

           

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