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¿Cuántas veces has dicho “Ya no puede pasarme nada peor” y te has equivocado? ¿Cuántas veces has dicho: “Algún día me reiré de esto…pasará mucho tiempo pero terminaré viéndole la gracia”?


Si has tenido un mal día, si crees que ya no puede pasarte nada peor o todavía no has olvidado eso de lo que tardarás mucho en reírte, entra en este blog y comprobarás que no eres el único. La idea no es consolarse con las “desgracias” ajenas, sino aprender a reirse de lo que haya podido convertir tu día en un infierno.

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sábado, 11 de septiembre de 2010

“Esto es un ascensor. ¿En Venezuela hay ascensores?” Si una mujer te lleva a su casa para acostarse contigo y te hace esa pregunta justo al entrar al portal. ¿Subirías? No tienes más pretensiones que echar un polvo de una noche. Pero después de oír esa pregunta no puedes evitar plantearte si la pobrecita  será capaz,  primero de abrir la puerta…y segundo…las  piernas…lo de moverse, olvídate,  que para eso ya hace falta otra neurona.
Dice Paulo  Coelho que “la mejor universidad es el viajar” y de ser cierta esa afirmación,  yo conozco mucha gente analfabeta, de esa  que no ha salido nunca de su casa y encima está convencida que los demás son los tercermundistas. La Universidad de los centros comerciales es lo que tiene… proporciona  conocimientos muy sabios.
En mi empresa hay gente que viaja a Sudamérica para trabajar  allí en los mismos servicios que hay aquí. La globalización manda…y el ahorro claro.  Una vez elegidos los emprendedores viajeros,  empiezo  a escuchar las mismas preguntas de siempre: “¿Habrá…?”,  “Seguro que allí no hay de eso”, “Y si tengo que ir al médico. ¿Dónde voy?, ¿Qué ropa venderán allí?”. En una palabra: ESCANDALIZADA!!!
 ¿Por  qué todavía mucha gente que cree que en Sudamérica o Centroamérica sus habitantes siguen con taparrabos? He llegado a la conclusión de que es fruto de la ignorancia pero no deja de sorprenderme el que la gente no haga ni más mínimo intento por disimularlo.
En una ocasión presenté a mi novio a una persona. El dijo: “Encantado de conocerte” y le respondieron mirándome a mí: “¿Tiene papeles?”. Aunque es muy difícil tengo que reconocer que me quedé sin palabras y encima no supe qué decir porque por aquel entonces ni me había molestado en preguntárselo. Después de ésta también he oído frases como: “¡¡¡¿¿¿Tiene teléfono de contrato???!!!, ¿Tiene cuenta en el banco?” Aquí si respondí que no le hacía falta porque guardaba los pocos céntimos que ganaba trabajando de ilegal, debajo del colchón.  
Si me  resulta “gracioso” cuando los concursantes de  Gran Hermano salen y repiten sin cesar: “En la casa todo se magnifica.” (Alguien les debe de haber dicho que esa palabra denota un alto nivel cultural),  me  hace más gracia todavía  cuando la gente vuelve de algún país de Sudamérica y dice: “Hay mucha pobreza, mucha miseria.” Todo esto con cara de compungidos después de haber pasado 9 días en un todo incluido bebiendo y comiendo sin cesar.

martes, 7 de septiembre de 2010

El final…del verano…llegó…y tú partirás…La canción es “entrañable” pero desde el Dúo Dinámico a nadie se la ocurrido escribir una sobre lo que se nos viene encima después del verano.
En estos días de otoño que a mí me encantan, los que no tienen hijos no saben la suerte que tienen y los que los tenemos y encima por partida doble, pues a comer lechuga todo el mes de septiembre. Ante nosotros se abre el maravilloso mundo de los libros, los uniformes, las actividades extraescolares, y lo más de lo más: El periodo de adaptación. Se esfuman de repente los trinos de los pájaros en la ventana y retornan los gorgoritos de mamá gritando como una posesa para que todo el mundo saque su culo de la cama. De nuevo, la pasta de dientes aplastada en el jersey, el colacao en la comisura de los labios, las carreras para llegar a la hora…Con mi currículum no quiero pensar cuántas cosas se me olvidarán en casa, en la acera, en el coche…
Cuando escuché el precio de los libros, me pregunté si no me habría equivocado y había matriculado a mi hija de dos años en Física Cuántica en la Universidad de Cambridge. Después, cuando me explicaron que la niña tiene un periodo de adaptación de casi tres semanas (1:30 cada día), me quedé mucho más tranquila. Ya sabía que no iba a mudarse a Inglaterra. El colegio público “Tontos de España” está mucho más cerca.
De pequeña me acojonaban con el hombre del saco y me dejaban en el colegio desde el primer día tirada como una colilla y ahora…mi hija pequeña  tendrá que ir al psicólogo para superar tan duro trance. ¿Qué hago? ¿Me caso para tener los 15 días de permiso? Jajajajaja….NO. Ya habréis adivinado que mi hija va a ir a pequeños madrugadores hasta que empiece la adaptación

jueves, 24 de junio de 2010

Cuando estaba en la Universidad y de eso hace ya 15 fugaces años..., unas amigas y yo decidimos escribir un libro. Cada una tomó caminos diferentes al conseguir el título. Y durante meses el libro viajó por distintas ciudades de España y también por Europa. Teníamos  que escribir una página y pasarlo a la siguiente. El tiempo pasaba volando y  el libro cada vez viajaba más despacio. Lástima entonces no disfrutábamos de  Internet como ahora. Finalmente terminó en mi casa en una carpeta cuando sólo llevábamos 30 páginas.
He decidido rescatarlo y publicarlo  cada jueves. Algunas de las personas que comenzaron a escribirlo,  leen  este blog. Otras se perdieron igual que el libro. Las que lo recordáis, podéis seguir escribiendo vuestra página… o disfrutando de la novela (Ana L., Marta S., Rosa D., Loly G., Celia, Mar R.)

El libro empezaba así…

“Aunque todavía faltaban cuatro largos meses para que llegara otro caluroso agosto, Julia no podía pensar en otra cosa que no fuera el viaje que entonces la llevaría  a Italia. Siempre había querido ir allí pero hasta ahora nunca había encontrado ni el momento ni el compañero de viaje idóneo. Así que, ahora que tenía un trabajo estable, y que, a los 30 años, por fin  se había dado cuenta que la mejor compañera que podía encontrar,  era ella  misma, decidió emprender el que  consideraba el viaje de su vida.
Julia era traductora. Llevaba tres años trabajando en una prestigiosa editorial  y disfrutaba con  lo que hacía. Excepto los dos o tres inevitablemente pesados que sufren todas las empresas, el resto de  la plantilla era aparentemente agradable. Pero algo la diferencia de sus compañeros. Era la única mujer soltera. Eso la hacía sentirse más independiente y libre que los demás. Sin embargo, esa autonomía de la que ella se enorgullecía, era también motivo de dimes y diretes  por parte del resto. Julia estaba al tanto de esas habladurías pero hacía caso omiso de tanto cotilleo  porque, al fin y al cabo, su vida y lo que hiciera con ella, sólo le incumbía a ella…”

Espero disfrutéis de la vida de Julia los jueves,   igual que de las peripecias de los habitantes de Casa Rural La Rosaleda los domingos. Para no perder el hilo de cada una de ellas, entrad en el enlace correspondiente donde podréis leerlo sin interrupciones. Eso no implica que no haya una entrada diaria… o casi… porsihastenidounmaldía….






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