Con la tecnología de Blogger.
¿Cuántas veces has dicho “Ya no puede pasarme nada peor” y te has equivocado? ¿Cuántas veces has dicho: “Algún día me reiré de esto…pasará mucho tiempo pero terminaré viéndole la gracia”?


Si has tenido un mal día, si crees que ya no puede pasarte nada peor o todavía no has olvidado eso de lo que tardarás mucho en reírte, entra en este blog y comprobarás que no eres el único. La idea no es consolarse con las “desgracias” ajenas, sino aprender a reirse de lo que haya podido convertir tu día en un infierno.

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sábado, 3 de julio de 2010

Érase una vez, un pais llamado España, donde vivía una mujer, a la que todo el mundo odiaba.
Se llamaba HACIENDA. Con ese nombre,¿¿Qué esperabas??La muy hija de puta se follaba a todo el que podía y aun así, nunca estaba satisfecha.


Resumiendo, una ninfomana sin tratamiento posible. Y llego el mes de julio y vino otra señora llamada IVA.
y se alió con la primera, y entre las dos decidieron hacer el agosto, en este caso el Julio, a costa de los pobres y tontos habitantes de este pais, que llevaba ya una larga y ardua temporada cuesta abajo y sin frenos.


A estas dos, se las veía venir de lejos, es lo que tiene oler a basura muchos metros antes de llegar a tu lado.
Pero detras de estas dos hijas de su madre, hay otros con cara de buenos, o de Mr Bean,que es algo parecido, que te venden motos que luego solo son triciclos de rueda y media. Y cuando esos te dan por el culo, pues te duele más, porque a esos ni los has visto venir. Y claro...no te ha dado tiempo ni ha echarte vaselina.


Y resulta que es totalmente legal que algo facturado de Mayo venga con un 18%. Y si con eso no te ha dolido bastante, pues te dicen que el gas ha subido un 8%.


Eso si, hacienda alarde de un ápice de bondad, tiene los santos cojones de enorgullecerse de que la luz no sube...


Pero todos sabemos que sólo es cuestión de tiempo. Estan esperando a que llegue el duro invierno y cuando todo el mundo se vea obligado a encender sus radiadores eléctricos y acumuladores de calor, entonces darán su golpe de gracia y dirán que no les ha quedado más remedio que igualarse las tarifas europeas.


Y entonces es cuando Mr Bean sufrirá un orgasmo tan intenso que hará que sus cejas se disparen hasta el infinito y más allá.


No hay que olvidar, que la calefacción de su casa no la paga él.


¡¡Ah, claro!! Si la pagamos todos...

martes, 22 de junio de 2010

CASA RURAL LA ROSALEDA

CAPITULO 3. FINAL…


“Enrique, ¿No hay nadie en la recepción? ¿Sabes dónde está mi madre?” (Basilio acaba de salir de la cocina con dos cazuelas en la mano.)
“No tengo ni idea. La vi salir por la tarde con un hombre pero no la he vuelto a ver desde entonces.”
“¿Un hombre?, ¿Mi madre? A saber qué se le habrá ocurrido ahora” (Basilio levanta las cazuelas al aire. Es inútil entender la actitud de su madre.) “Necesitaba su ayuda para la cena de esta noche pero me las arreglaré solo.
“Hola señorita. ¿Podemos ayudarle en algo?” (Enrique pregunta a una mujer morena que acaba de entrar en La Rosaleda. Es atractiva. Lleva el pelo tapado por una gorra de ganchillo rosa fucsia. Tiene los ojos verde botella y una sonrisa que deslumbra con sólo abrir la boca.)
“¿Es usted el encargado de la casa?” (Pregunta sorprendida mirando el atuendo de Enrique)
“Sí, ¿Le sorprende?” (Enrique pregunta sorprendido). “¿No me ve capacitado para atenderle correctamente?”
“Uy, ¡Qué quisquilloso! Yo sólo hice una pregunta. Me sorprendió que alguien con esa pinta y ese olor a oveja  llevara la recepción de un sitio tan bonito y tan fino como éste.”
“Cabra, señorita, cabra”.
“Y ahora, ¿Por qué me insulta, estúpido?”
“Yo no la he insultado, estirada. Sólo le he dicho que huelo a cabra, no a oveja, ignorante.”
“¿Sabe lo que le digo? Que hasta que no haya una persona capacitada para atender este sitio, buscaré otro  donde alojarme”.
“Usted misma. Y ahora si me permite voy a darme una ducha. No quiero seguir espantando a una clientela tan distinguida.”
Olivia abandona la recepción de La Rosaleda sin mirar atrás, agitando la cabeza y las manos.
“¿Quién era esa?” (Sebastián pregunta a Enrique después de haberse cruzado con Olivia en al entrada)
“Una petarda.”
“Sí, sí, será una petarda pero está para hacerle un favor.” (Sebastián observando el movimiento de Olivia  alejándose)

Doña Mercedes y Marco Rossi entran en la casa. Vienen cargados con bolsas de ropa.

“Corra a la habitación a arreglarse. Queda poco para que llegue La Pilu, bueno Pilar. Cuando esté listo me avisa para prepararlo todo.”


Marco Rossi llega a la recepción. Doña Mercedes aparece con una toalla y una silla.

“Ya lo tengo todo listo. Verá usted qué sorpresa se va a llevar mi amiga.” (Doña Mercedes empuja a Marco hacia el patio. Lo sienta en la silla. Y le coloca la toalla en la cabeza como si llevara un turbante.)
“¿Cree que esto es necesario?” (Marco parece una mujer en un salón de belleza, sentada de espaldas a la puerta. Incapaz de mantener quietos los pies, sus rodillas suben y bajan mientras se come las uñas).
“Hola, Doña Mercedes. Menudas horas para teñirle las canas a su hijo. Por cierto,  ¿Dónde está?” (La Pilu entra con todo el kit de peluquería. Ataviada igual que un arbolito de Navidad al que no le falta un detalle. Peinada de peluquería, camiseta palabra de honor, y una falda de shantung. Todo acompañado por unos peep toes estampados)
“Veo que viene usted lista para salir de fiesta. ¿Ha quedado finalmente con Macario?” (Doña Mercedes no aguanta la curiosidad).
“Sí. Esperaré a que termine su turno y después iremos a bailar a las fiestas de Las Muñecas del Valle”.
“Yo creo que va a cambiar usted de opinión.” (Doña Mercedes está tan nerviosa que no es capaz de mantener el secreto por más tiempo).

Y Marco Rossi se gira…




viernes, 18 de junio de 2010

Despues de semejante inicio la cosa podía llevar muchos caminos...

Es lo que tiene la interculturalidad, que el típico 'sentido común',  ese que nunca funciona, funciona mucho menos de lo esperado... Esas pequeñas cosas que tenemos tan cotidianas,  que son más mecánicas que procesadas en nuestras vidas,  va y le resultan extrañamente dificiles de seguir a otra person.  Queda asumido que no te sientes conmigo a comer, que tenga que hacer respiraciones profundas para poder andar a esa velocidad tan sumamente pausada teniendo las piernas el doble de largas que yo, si, llego a conseguir disfrutar de una conversación con mi nivelazo de inglés.

Ya cogimos un hábito: antes de dormir charrabamos hasta que nos moriamos de sueño, (bueno me moria yo, q el dormia más). Llegamos un dia, le comento que puede usar la lavadora y le explico como funciona... me hacia tanto caso que se cambió de ropa mientras yo estaba concentrada traduciendo a un idioma rarismo el más raro todavia lenguaje de mi lavadora... se habia puesto cómodo con un pareo (de thailandia), me siento en una silla mientras nos encendiamos el cigarrillo de antes de dormir y mientras estamos charrando se sienta en el sofá y se empieza a espatarrar, ese pareo tardó unos segundos en convertirse en una minifalda con apertura lateral por la cual se podia comprobar que unicamente llevaba el pareo... en ese mismo instante en el cual yo no tenia ningun tipo de deseo ni hacia él ni hacia hablar de ese tema en inglés, me faltaba techo pa mirar y no ver lo que no podia evitar ver cada vez que intentaba mirarle encima de las cejas, para hacer como si no pasara nada, que debió pensar que me habia dao un tirón en la nuca... y goodnight, buenas noches, me fui pitando a mi cama.

Ala, ahora vete a dormir con ese pareo en tu sofá, sin puerta, sin cerrojo, sin ná..... me dormí tan rápido, que si intento hacer algún tipo de danza de seducción por el pasillo ya no estaba consciente ni antes de apollar la cabeza en la almohada.

Si, huyo, pero no me salió mal porque no paso nada...pero a veces..... veo el pareo thailandés..

miércoles, 16 de junio de 2010

En todas las empresas grandes (que no siempre grandes empresas), hay distintos prototipos de trabajadores y en la mía no iba a ser menos. Tenemos de todo:

El que por más que lo intente no le da para más.
El que no da palo al agua pero parece, que si no fuera por él, la empresa se iría al garete.
El que se considera imprescindible.
El que no hace otra cosa que currarse la mesa del jefe.
El que va de aquí para allá y en todas partes suelta alguna perla para provocar enfrentamientos.
El que siempre cree que los demás  ascienden pero no precisamente  por méritos propios.
El que siempre se arrima al árbol que mejor sombra le proporciona.
El telarero / a  (dícese de aquel que siempre esta metido en telares).
El que nunca se alegra por nada bueno que les pase a los demás.
El que siempre se alegra (aunque intente disimularlo) cuando alguno sale jodido.
El trepa come pollas que en su día le hizo la cama a otro y ahora vive eternamente preocupado pensando que le van a hacer lo mismo.
El stresaó que se comporta todo el tiempo como si la empresa fuera suya.
Al que le molesta hasta la goma de la ropa interior.
El desubicado (dícese de aquel que cree que vive rodeado de amigos en lugar de compañeros de trabajo).
El cuelga medallas.
El que cae bien a todo el mundo
El que cae como el culo a todo el mundo
El jeta que con una sonrisita te ha encalomaó su trabajo.
El portador de “buenas” noticias que cada vez que viene de visita trae unas cartas  debajo del brazo.
El que no sabe detrás de lo que anda… (Muchas veces altos cargos).
La puta del reino (dicese de aquella que vale para todo y a la que nadie valora para nada).

¿Sabríais ponerle nombre  a cada uno? 

martes, 15 de junio de 2010

Seguro que más de uno  ha leído el poema “Si por un instante” que se atribuye a Gabriel García Márquez  sin ser realmente de él. http://www.rompecadenas.com.ar/marquez.htm). Pero… ¿Alguna vez os habéis planteado qué pediríais si os quedara poco tiempo de vida? Yo,  muchas veces. El paso del tiempo es de las cosas que más me agobian del  mundo mundial. En realidad una de las pocas…
He aquí mi lista de deseos por si algún día me dicen que mi paso por aquí se ha terminado:

Compartir unas cervezas con las amigas.
Escuchar a mi hija Valentina decir con orgullo: “Mí mamá é Rosa, é mía” mientras sonríe con su bocota y sus dientotes.
Escuchar con satisfacción  alguna ironía de mi hija Adriana, fiel ejemplo de su mamá.
Tener la seguridad de que mis hijas no van a vivir separadas y que siempre se llevarán bien.
Ir a un restaurante de esos pijos en los  que no sabes ni lo que te estás comiendo pero en los que al camarero sólo le falta comerte el chete.
Disfrutar de sexo salvaje con mi pareja
Saber que mi hermana llegará a ser lo que ella se proponga…una de las dos tenía  que conseguirlo.
Caminar de nuevo por las playas de arena blanca de Roatán.
Ver una telenovela con todos los ingredientes para estar pegada a la tele del 1er al último capítulo.
Un café vainilla a las 10:30 para grabar porque no tiene desperdicio.
Un viaje por toda Guatemala
Disfrutar de una noche frente a una chimenea
Escuchar a mi novio por las mañanas decirme al oído  lo rica que estoy.
Disfrutar de un libro de amoríos en los que todo es maravilloso.
Conocer la India.
Disfrutar de muchas horas de conversación con “galletina”.
Saber que una vez que ya no esté aquí, las personas que quiero de mi familia van a tardar mucho en visitarme.

Si  no tienes tu lista, hazla ya.  Trata de cumplir todos tus deseos lo antes posible. Cada año, una lista y en cada lista habrá  deseos que quieras repetir de nuevo, deseos pendientes que dejaste sin cumplir, y nuevos deseos, listos para ser cumplidos cuanto antes. Nunca dejes las cosas para más adelante…

domingo, 13 de junio de 2010


(En el bar Los Contrarios)

“Por supuesto que el padrino será Lucas.” (Grita Lola mientras seca las copas de cerveza y las coloca encima de la barra)
“Por supuesto que no. ¿No te das cuenta que es humillante para los dos? Pero bueno,   supongo que eso a ti te da igual.” (Hugo está molesto con Lola porque siempre lo decide todo sin preguntarle)
“La verdad es que tus estupideces y tus prejuicios me importan muy poco. Es su único tío y será su padrino. Te guste a ti o no.” (Lola se acaba de cargar una copa de vino al secarla con tanta fuerza)
“Pues si esa es tu última palabra yo no iré. Y esa sí que es mi última palabra.” (Hugo se gira y se marcha del bar dando un portazo)
“Eso lo veremos.” (Lola sonríe pensando ya  cómo convencerle)


(Almudena y Covadonga en la nave donde ordeñan las cabras)

“Todavía no entiendo por qué te importa tanto lo que dicen esos carcas del pueblo.” (Almudena le reprocha a Covadonga su cobardía por no salir del armario)
“¿Porque soy la alcaldesa, quizás?”
“Ya lo sé pero no me parece un motivo lo bastante importante para no vivir tu vida  sin que te importe lo que digan los demás.” (Almudena va colocando las cabras en la maquina de ordeño mientras Covadonga intenta mantenerse de pie sobre unos tacones de aguja de 10 centímetros).
“Tú no tienes ni idea de lo que es tener a todos hombres y mujeres  del pueblo haciendo cola en la puerta de tu despacho.” (Pega un salto para evitar que una cabra le toque su traje de Hugo Boss al pasar)
“¿Por qué dejas que se metan en tu vida privada? Eso es lo que no puedo entender. (Almudena mira a Covadonga de arriba abajo intentando no reírse) Algún día descubriré quien escribe ese maldito blog en el que se cuentan todas nuestras intimidades.”
“Anda, no seas tonta. Como me pone ese olor a cabra, cariño.” (Covadonga intenta acercarse a Almudena tocándole sólo con la punta de las uñas por miedo a que se le estropee la manicura que se acaba de hacer en el salón de belleza de La Pilu.)
“Quita, que tengo que terminar de ordeñar. Va a venir Enrique y todavía está la mitad sin hacer.” (Covadonga da un paso atrás al ver acercarse a Almudena con los guantes de fregar)
“¡Qué sexy estás con ese mono y oliendo a abono! ¿No tenéis pajar en esta casa?”
“¡Fuera!
“Anda…déjate boba, que no te va a doler.”
“¡Fuera, fuera, fuera! Además tenemos pajar pero no tiene perchas para colgar ese traje que llevas.”











(En la habitación de Isadora)


“Acabo de ver un mono colgando de ese árbol ahí fuera.” (Mathias tumbado  en una hamaca con los colores de la bandera del orgullo gay  que atraviesa la habitación de Isadora de lado a lado)
“¿No crees que últimamente estás fumando demasiado, cariño?” (Isadora bebe una Mahon sentada con las piernas cruzadas encima de la cama)
“Que no hombre, que lo he visto. Mira.” (Mathias intenta levantarse de la hamaca y cae al suelo dando dos vueltas del colocón que lleva)
“Déjalo Mathias. Vete pensando en irte. Como llegue mi padre vas a ver monos pero por todas partes.” (Isadora se ha levantado de la cama para ayudarle a incorporarse)
“Tienes razón. El primer mono  él, que parece un orangután con esa escopeta todo el día. A ver cuando le explicas que ya eres mayor de edad para hacer lo que te parezca.”
“Explícaselo tú si tienes valor.”
“Yo soy más de haz el amor y no la guerra, amorcito.  Y tu padre es más de te disparo y después pregunto.” (Mathías sale por la ventana de la habitación de Isadora deslizándose a duras penas por un almendro)


(En la recepción de Casa Rural La Rosaleda)


“Buenos días, Don Julián. ¿Ha pasado buena noche? Y su mujer. ¿Ha ido a nadar en la piscina como de costumbre?” (Doña Mercedes tan amable como siempre con todos los clientes).
“Buenos días, Doña Mercedes. Voy a ver si la encuentro para desayunar juntos.”
“Su mujer vino a desayunar a primera hora y dejó esta nota para usted” (Basilio sale de la cocina al oír la voz del Don Julián.)

Querido Julián,

Pensé que esta semana,  en esta maravilla de casa,  podría aportar a  nuestra relación  un poco  de la pasión que hemos ido perdiendo durante estos últimos meses pero me he dado cuenta que ya no es posible.
Si me muriera mañana, mi último día no querría pasarlo contigo.
Siento poner fin a nuestros 40 años de relación con esta nota. Te deseo que seas muy feliz y encuentres eso que nosotros ya no tenemos desde hace unos meses..


“¿Qué le ocurre Don Julián? ¿Se encuentra usted bien?”. (Doña Mercedes se preocupa por Don Julián al observar que el hombre buscar rápidamente un lugar  donde apoyarse)
“Sí, sí,  no se preocupe. Voy a buscar a mi esposa. Creo que me he despistado un poco en este último año  y ahora tengo que hacer algo para solucionarlo.”
“¿Necesita que le ayudemos?”
“No gracias. Tengo que hacerlo yo solo.” (Don Julián sale de la casa con paso firme.)


(Basilio se gira rápidamente para entrar de nuevo en la cocina pero Doña Mercedes les corta el paso)


“Basilio. ¿Dónde estuviste anoche? Fui a buscarte a tu habitación para llevarte un chocolate caliente y no estabas allí.” (Doña Mercedes tira de la oreja a Basilio mientras le pregunta.)
“¡Ay! Mamá. Fui a tomar un café con un amigo al bar de Lola. No tienes que perseguirme todo el tiempo.” (De nuevo intenta escapar)
“¡No me dejes aquí con la palabra en el boca! Sabes que no lo soporto. Si me llegó a enterar que andas por ahí engañando a alguna  mujer, te obligaré a cumplir con ella. Ya va siendo hora de que me hagas abuela.”
“Mamá, por Dios, pero si ya tengo edad para ser abuelo.” (Basilio se lleva las manos a la cabeza)
“¿Qué me estás llamando? ¿Anciana? Mira, guapín,  todavía tengo edad para partirte la cara por faltarme el respecto de esa manera.”  (Doña Mercedes alcanza a darle una colleja antes de entrar en la cocina)
“¡Ay!, mamá, te juro que no estoy con nadie. No sé cuántas veces te lo tengo que decir.”
“Basilio, tú no tienes paciencia para mi vejez. Pero no te atrevas a enterrarme en un jeroglífico de esos porque te desheredo.”
“Paciencia, paciencia. Paciencia es lo que me sobra. Lo que me falta es la escopeta de Sebastián.”
“Te dejaré sin un céntimo, Basilio. Y entonces podrás usar la escopeta para atracar bancos.” (Doña Mercedes vuelve a  la recepción murmurando barbaridades)



“Como predije hace unas semanas, el  primer anuncio de compromiso entre dos mujeres se ha hecho oficial. Almudena,  ayudante de Enrique de Casa Rural La Rosaleda y Covadonga nuestra alcaldesa se casarán el 31 de octubre en el ayuntamiento, noche de Halloween…Me imagino que lo han pensado muy bien…teniendo en cuenta todas las brujas que hay en el pueblo y que esperarán  ese día para sacar su escoba a pasear.
Mathías, nuestro particular e incomprendido  artista,  acaba de vender una escultura al British Museum. Se trata de una mujer,  conocida por todos, sentada sobre el tronco de un almendro. ¿Qué habrá encontrado en Las Redes Del Valle un artista  tan afamado para querer asentarse aquí?
En estos días ha pasado por la casa una pareja para celebrar sus 40 años de casados pero ha sucedido algo inexplicable. La mujer le ha abandonado sin más explicaciones  y ahora el hombre está decidido a recuperarla cueste lo que cueste.
El próximo día os contaré si lo consigue o no, cómo van los planes de boda entre nuestras dos mujeres, y algo que me ha dejado sin palabras…”


           
















martes, 8 de junio de 2010

En un pueblo de la montaña de León, La Red de Valdetuejar, vivían tres cerditos. (En realidad en el pueblo había más cerditos, pero del gremio animal vamos a dejarlo en 3). Muy cerca, en el bosque, habitaba un lobo llamado Genaro. Era bastante cochino y se pasaba el día babeando detrás de ellos.

Los cerditos, para escapar de su olor nauseabundo,  decidieron construirse una casa.
El pequeño la hizo de paja. Quería volver a rascarse la barriga cuanto antes. El segundo contrató a la empresa de reformas “Musguito” para hacerse una casa de ladrillo visto. El mayor, en cambio, quería algo más acogedor. Buscó posibles candidatos en Internet para encargarles el proyecto de la casa de sus sueños. Envió un mail a: muebleartesanosannicolas@hotmail.com. Le contestaron en seguida. El cerdito tenía las cosas muy claras. Quería una casita de madera con algunos muebles en estilo rústico (cabecero de la cama, mesitas, librerías y muebles de baño) y otros con un diseño más moderno (la cocina y los armarios empotrados). Mientras sus hermanos holgazaneaban sin dar palo al agua, él bajó a León en el tren de FEVE y visitó la tienda que Mueble Artesano San Nicolás tiene en la C/ Roa de la Vega, 22. Allí explicó sus ideas, y Helena, la chica que le atendió (muy guapa y muy maja),  le hizo unos diseños exclusivos.


Un mes más tarde, uno por uno recibieron la visita del pestilente lobo. La casa de paja fue a tomar por culo con el primer soplido. Reformas Musguito tampoco se había matado con la calidad de los materiales y de 3 patadas la tiró abajo. Malos tiempos para la construcción…


Los dos cerditos perdieron el culo a casa de su hermano y se quedó casi sin aliento y con el aliento apestoso del lobo en sus coronillas, se encerraron a cal y canto. El lobo sopló y golpeó las puertas pero sólo consiguió romperse un dedo del pie. Entonces  trepó hasta la chimenea, y descendió lentamente al ritmo que le permitían sus kilos mal repartidos. Cuando llegó abajo, se quedó maravillado: “Si me dices donde puedo conseguir unos muebles como estos, prometo no haceros daño”.


Así fue como los 3 cerditos y el lobo se hicieron amigos. Todos encargaron sus muebles en MUEBLE ARTESANO SAN NICOLÁS y en todo el valle se dice que sus casas son las más acogedoras de la zona. Si tú quieres, tú también puedes…

lunes, 7 de junio de 2010

No hay nada peor que un hijo para que te pillen en una mentira. ¡Qué facilidad tienen  para dejarte en evidencia! Una de las frases favoritas de la mía es: “Vas a ir a la yaya. Te la vas a cargar.” ¿Dónde se habrá visto que tu hija te amenace con contarle algo a tu madre? ¿No debería ser al revés y que alguien la amenazara a ella con contarme a mí sus trastadas?  Pues eso  a ella no le da ni frío  ni calor.

(Sábado por la tarde. Mi hija entrando en casa de mi madre) “Yaya, hoy mamá no nos dio de desayunar.” La niña los güevos  que lo casca todo y mi madre que no se queda atrás: “¿No se quiso levantar de la cama, cariño? Y, ¿Qué desayunasteis?  ¿A que no os hizo el zumo de naranja como la yaya?”. Mi hija ya, poseída por el drama. Dos segundos más y las lágrimas empezar a correrle por las mejillas. (Yo siempre  había oído hablar de niños que lloran sin derramar ni una lágrima. Adriana puede estar sonriendo y llorando a mares si se lo propone. Teatro, puro teatro.) “Tuve que ir al frigorífico yo sola y nos comimos una bolsa de mozzarela entre Valentina y yo. Y después me tuve que subir a una silla para llegar a los vasos porque Valentina tenía sed.”

“¿Esa es la mierda con la que os alimenta vuestra madre? ¡No vas a cambiar nunca…blablablá…blablablá….!”  Mi hija me mira y  sonríe. A veces hasta me dice: “Hoy castigada sin ver a El Doctor Mateo… ¡Por lista!”

El otro día su padre me preguntó: “¿Qué tal la crema que le recetó el dermatólogo? ¿Se ve ya algún resultado?”. Yo, ni corta ni perezosa a mentir como una bellaca: “Yo no se lo noto todavía  pero cuando vengas seguro que tú ya le ves la mejoría.” A mi hija le faltó tiempo para arrancarme el teléfono de la mano. “Mentira papá. Todavía no la ha comprado. Como tiene alergia ahora viene siempre corriendo para casa a tumbarse en la cama.”. Que su madre es un desastre es algo que tiene más que asumido. El otro día fue sin el chándal al colegio. “¿Qué excusa le pusiste a Matilde?” Le pregunté. “Mi madre…ya sabes…”. 

viernes, 4 de junio de 2010


“El fin de semana dio más juego del que ninguno nos esperábamos. Desde que abrió Casa Rural La Rosaleda,  estamos acostumbrados a las emociones fuertes pero esta vez es de agradecer  el esfuerzo que hicieron sus pintorescos  habitantes por superar todas nuestras expectativas. 
5 mujeres entre los 30 y los 40 años  y de despedida de soltera son unos  ingredientes propios del mejor rincón del gourmet con los que convertir  un fin de semana en una auténtica delicatessen. Su paso por la casa se puede resumir en la mítica frase: “Vini, vidi, vici.” Llegaron, vieron, apostaron y ganaron…bueno en realidad sólo ganó una… pero por partida doble…El resto ni las migajas. Lo importante es participar y divertirse y de eso hubo para dar y tomar.”



Lunes después del fin de semana.


Enrique ha venido esta mañana. Ha estado regándome durante más de media hora porque le parecía que mis rosas estaban un poco mustias. Creo que se sentía culpable. Sé que no puedo pretender que me guarde luto toda la vida pero todavía me duele cuando llega a mis oídos que ha estado con otra mujer. Gracias a mi hija Gabriela me enteré de lo ocurrido el fin de semana  con todo lujo de detalles. Al final le pareció  que era mejor no publicarlo todo en el blog y decidió autocensurarse. Sin embargo, yo tuve el tiempo suficiente para leerlo todo antes de que lo borrara y desde entonces mis rosas han perdido todo el brillo.




“El movimiento comenzó ya desde primera hora del viernes por la noche. Doña Mercedes tomó la decisión de hacer guardia en el pasillo por miedo a que su hijo Basilio fuera seducido por alguna de aquellas lobas como ella las  denominó desde el primer momento. Ataviada con unos  rulos color morado berenjena y su bata de guatiné, se sentó en la mecedora,  herencia de la tía abuela Andelina y con el mata moscas en la mano se preparó para atacar a todo aquel  que tuviera la osada  ocurrencia de hacer una  incursión nocturna en otra habitación. Lamentablemente no tardó ni 10 minutos en caer en los brazos de Morfeo. A las doce ya se oían los primeros ronquidos por toda la casa, y justo en ese mismo momento todas las cenicientas en lugar de perder el zapato corriendo hacia casa, perdieron parte de su indumentaria corriendo hacia otras dependencias…
A lo largo de toda la noche se escucharon puertas abriéndose, puertas cerrándose, portazos y también alguna palabrota que otra. Todas lo intentaron  pero sólo una se llevó el gato al agua…bueno… en este caso  los gatos, el callejero de la escopeta y el de angorina. Así que mientras una se pegó el gran  atracón, el resto tuvo que esperar al desayuno para llevarse algo a la boca.
Mi madre toda la vida lo dijo: “No hay nada más sencillo que manipular a un hombre y si eres un poco retorcida puedes sacar hasta matrícula de honor en esa asignatura.”  
Por las habitaciones de Enrique y de Sebastián se vio desfilar algunos de los  modelos más atrevidos de lencería de  la Perla y se escucharon verdaderas obscenidades que hubieran levantado la  lívido a un muerto. Pero todo eso no fue suficiente para seducirlos. Hasta que llegó  Rebequita, la dulce e inocente  Rebequita armada hasta los dientes con su mejor dinamita  y ahí sí que no pudieron resistirse. Lo que no consigan unas lágrimas y unos pucherines no lo hace el mejor corsé de Victoria Secret.

Sebastián: “¡Por Dios! No sé quien eres pero puedes ir circulando. No estoy para fiestas.  Ya les he explicado a tus compañeras, una por una, que no quiero nada. Os agradezco todo vuestro entusiasmo  pero por favor, id a la habitación de Enrique que el pobre  está más necesitado que yo…eso sí,  de una en una que a este paso va a haber overbooking”.
Rebeca: (Entre sollozos)  “Ya lo sabía, sabía que me rechazarías. Ellas me lo aseguraron. En realidad se rieron de mí y de mi capacidad para gustar a algún hombre. Siempre me pasa lo mismo.” (Saca su pañuelo y se tapa la cara para que Sebastián no sé de cuenta que lágrimas las justas.)
Sebastián: (Ya se ha levantado de la cama) “No digas eso mujer. No deberías dejar que te humillen y para eso deberías empezar por no subestimarte tanto. Si tú no te quieres, ¿Cómo te van a querer los demás?”
Rebeca: “Tienes razón, pero es muy difícil cuando ningún hombre se fija en ti”. (Se sienta en la cama al lado de Sebastián).
A estas alturas de la conversación,  entre Rebeca y Sebastián apenas hay unos centímetros  de distancia. El siente la necesidad de reconfortarla y hacerle sentir que vale mucho y ella, evidentemente lo sabe y se aprovecha de la situación.
Dos horas más tarde la misma conversación se repite en la habitación del gato de angorina y de nuevo Rebeca sale victoriosa. Le ha costado un poco más pero sólo porque Enrique ya estaba dormido. ¡Menudo triunfo! Ni Manolote en sus mejores tardes cortó tantas orejas…
Los dos hombres se sienten satisfechos con el favor realizado. Se creen mejores personas sin saber que han sido manipulados vilmente por una pobre llorona.
Al día siguiente las caras en el desayuno son todo un poema. Sara, Valeria, Alicia y Helena no dicen ni  palabra. Reconocer el fracaso es muy duro.
“¿Dónde está Rebeca?” Pregunta finalmente Helena.
“Dijo que estaba cansada y que bajaría  más tarde”.
“¿Pues ya me dirás de qué?” Pregunta Sara ofendida.
El resto del día transcurrió sin más contratiempos,  excepto algún intento más  por seducir a los galanes (todos infructuosos). Hablaron con Lola que les alquiló el bar para celebrar allí la despedida de soltera. Barra libre y todas las mujeres del pueblo invitadas. Colgaron carteles por todas partes  anunciando el evento y se pasaron media tarde acicalándose para la fiesta… Todas, excepto Rebequita poquita cosa, que tuvo un encuentro relámpago en la sala de masajes. Es lo que pasa cuando crees que la toalla que te dan para taparte una vez te tumbas en la camilla, es para tapar la camilla y evitar así que se  ensucie con el aceite. El pajar también fue el otro lugar elegido para un encuentro fortuito mientras Almudena ordeñaba las cabras. Si ya lo decía mi madre: “No hay nada como parecer tonta, especialmente  de las que nunca han roto un plato,   para  pasarte media vida de rodillas.”
Y llegó la noche. Y ahí sí que hubo sorpresas. Todos esperábamos un rato agradable  de copas y buena comida pero a eso de la media noche y al ritmo de Sick of Love  de Robert Ramírez, alguien se subió a la barra. Disfrazado del zorro, el anónimo comenzó a bailar mientras iba  desprendiéndose  una a una de todas  sus prendas  hasta quedar tal cual su madre le trajo al mundo. Todas las mujeres, a excepción de una, saltaron y gritaron; No todos los días tenemos un striper en Las Redes del Valle.
Aquellos movimientos, aquel lunar en el muslo derecho…Todo le resultaba familiar y cuando finalmente se desprendió del tanga amarillo limón de látex, ya no le quedó la menor duda.
“¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Miguelín, ¿se puede saber qué coño haces ahí subido?!!!!!!!!!!!!! Helena saltó al escenario como una pantera dispuesta a poner a salvo su más valiosa pertenencia.  Esa noche muchas mujeres  miraron con desprecio a sus maridos y las amigas de Helena entendieron por fin cual era el encanto oculto de Miguelín. Con Helena subida en el escenario, el ambiente perdió bastante color y empezaron los abucheos, acompañados del lanzamiento de cacahuetes, huesos de aceitunas y todo lo que encontraban a mano. Se respiraba tanta tensión en el ambiente  que Hernández y Fernández se dispusieron a  intervenir. Al subir ellos sucedió algo imprevisible. Empezaron a sonar  los primeros acordes de The stripper de Joe Loss, y los dos se transformaron; Parecían poseídos por el espíritu de Freddy Mercury. Sus ropas volaron, sus caderas se contonearon   como si fueran bailarinas hawaianas, así hasta la última nota con la que despertaron de su locura transitoria y salieron corriendo. Eso sí llenos de billetes colgando de su ropa interior.
Si te lo perdiste puedes ver el video colgado en el youtube. http://www.youtube.com/watch?v=CYnSZ5NlmbA

            Helena y Miguelín se disculparon mutuamente. El estaba cansado de ser   objeto de escarnio de sus amigas y de que ella no le defendiera…pero estaba seguro que eso no iba a volver a pasar…no después de aquella demostración de poderío.

            La casa volvió a la tranquilidad el domingo por la tarde. Ó no…

“¿Y ese ruido?” Preguntó Oscar en voz alta. “Parece que sale de la cocina”.
“Mira Oscar, he encontrado un aparato estupendo para batir las claras a punto de nieve.” Doña Mercedes está sentada en una silla de la cocina batiendo una docena de huevos   con el juguetito de Almudena.
“Doña Mercedes, pero… ¿Usted sabe lo que es eso?” Pregunta Oscar con desesperación mientras recoge todas las sábanas que se le acaban de caer  al suelo de la impresión.
“Primero pensé que era un chisme de esos para dar masajes en la cabeza pero después de mucho mirarlo caí en la cuenta  y dije: “Mi Basilio,  que ha querido dejar aquí una indirecta para que le haga su postre favorito: El flan Merceditas”:



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