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¿Cuántas veces has dicho “Ya no puede pasarme nada peor” y te has equivocado? ¿Cuántas veces has dicho: “Algún día me reiré de esto…pasará mucho tiempo pero terminaré viéndole la gracia”?


Si has tenido un mal día, si crees que ya no puede pasarte nada peor o todavía no has olvidado eso de lo que tardarás mucho en reírte, entra en este blog y comprobarás que no eres el único. La idea no es consolarse con las “desgracias” ajenas, sino aprender a reirse de lo que haya podido convertir tu día en un infierno.

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martes, 19 de octubre de 2010

Llevarse bien con tu exmarido es una tarea que todos los jueces deberían poner a  los padres separados. Que tu  exmarido se lleve bien con tu actual pareja no es imprescindible, pero si lo consigues,  tus hijas estarán encantadas.
Pero…por supuesto, Rosa, tenía que ir más allá y llegar a la absurdidad más absurda de todas las absurdidades.

Viernes tarde. 5.00 p.m.

Llego a casa. Mi exmarido ha ido a buscar a las niñas al colegio para llevarlas después al parque. Yo tengo una idea genial (como tantas) y envío un SMS.

“Cariño. Si te escapas ahora mismo, te espero en casa y nos damos una alegría.” (El contenido era otro pero mi lenguaje obsceno no tiene por qué ser de dominio público…con mi vida es suficiente)

5.01 pm. SMS respuesta: “No puedo. TQ”

Mi pensamiento: “Ummm, ¡Qué raro! No me lo creo. Yo por si acaso, como Pulgarcito, voy a ir dejando miguitas de ropa para que no se pierda si viene.

5.02 pm. SMS (de mi exmarido): “Voy para casa”
5.02 pm. SMS respuesta: “¡¡¡¡¿¿¿¿ Qué casa????!!!!!
5.02 pm. SMS retequerespuesta: “Pues TU casa. Valentina se ha tirado el zumo por encima y voy a cambiarle la ropa.”

5.03 pm.

¡¡¡Amor!!! Ususú mamita…Me encantan estas sorpresitas (este es mi novio que ya se ha quitado la mitad de la ropa por la escalera y siguen lanzando el resto al aire)

5.04 pm.

“Tienes que irte”
¡¡¡¡¿¿¿¿Por????!!!!
“Gustavo viene de camino”
“¡Joder! Adiós, amor.” (Ropa en mano, escaleras abajo de nuevo)

5:30 pm. SMS: “Ya se ha ido. ¿Puedes venir en el café?”
5.30 pm. SMS respuesta: “Ya no puedo. TQ”

“Ains. Bueno, pues veremos al Cimarro en Mar de Amor”

5:33 pm.

“¡¡¡Hola chuchi!!!    …………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………… (Todo esto es a imaginación del lector)

“¿Has oído eso?”
“Sí, es ruido cerca de la puerta. ¿Qué pasa ahora? Rosa, por favor, tengo prisa.”

“¿Y si son ellos? Es que le di las llaves a Gustavo…Como no iba a estar cuando  volviera con las niñas…. Mira que si abren la puerta y nos pillan así…”

……………………………………………….. (Silencio interminable)

“Mira guapinina. La próxima vez que quieras darme una sorpresita de este tipo, primero, te cercioras de que tu exmarido no va a volver a casa y nos va a pillar en la cama. Mira que he vivido cosas absurdas contigo pero esto se sale de madre. No sí al final tendré que escapar por el balcón como si fuera tu amante. No te jode…Con este stress, un día de estos me cortaré en la escuadradora…o mejor aún, te pasaré a ti por la cepilladora  a ver si te arreglo el cerebro.”

Desde la ventana

“¡¡Cariñito!! Te dejas los calcetines.”





sábado, 25 de septiembre de 2010

“Tápame los ojos. Tengo que aprenderme tu cuerpo de memoria antes de que mañana estemos criando malvas.”

“Sólo se te ocurre a ti viajar a este país de locos y ponerte a besarme en la calle.”

“Bastante sabía yo que estaba prohibido y se podía ir a cárcel por eso.”

“En el fondo los cabrones han sido muy listos. Si reconoces mi cuerpo entre el de otras 10 mujeres, nos dejarán libres.”

“Lo que son es unos hijos de puta. Prohíben el lesbianismo pero les pone cachondos ver a dos tías comiéndoselo todo. Seguro que lo más cerca que han visto un chichi es a través de un agujero.”

“Seguro que no. Yo me decanto más por creer que les va más el rollo de ver unos cuantos juntos.”

“De todas formas, si  finalmente no te reconozco, siempre podemos salir huyendo en el momento en el que  ellos tengan que ir corriendo al baño  a hacer sus cosillas después de ver cómo lo hacemos nosotras.”

“Bueno, pues entonces deja de hablar y esfuérzate. Quiero estar en un avión mañana a estas horas y olvidar esta pesadilla.”

Con los ojos tapados, acerca su cuerpo al de su  novia. Coge su cara entre las manos y baja la boca hacia la de ella. Roza sus labios con los suyos, apretando su cuerpo cada vez más. Con la punta de la lengua le recorre los labios lentamente para sentir el tacto y el sabor  y espera hasta que ella entreabre su boca  para saborear más adentro.  Se han besado muchas veces pero no con el deseo que sienten ahora al pensar que a lo mejor es la última vez que pueden hacerlo. Mientras lo hace,  sus manos resbalan a lo largo de su espalda hasta llegar a su cintura y finalmente bajan hasta su trasero. Desliza los labios por su oreja. “¿Te gusta?”.
Mete su mano por debajo de la camisa y  roza  su pecho hasta que siente como se endurece uno de sus  pezones. Lo coge entre los dedos, aprendiéndoselo,  hasta sentir como su novia arquea la espalda.  Se quita la camisa con tanta fuerza que saltan la mitad de los botones por los aires. Ya sin camisa, agacha su boca hasta rozarlo, para después morderlo suavemente mientras baja la mano por el costado hasta la cadera. Suelta el botón de su pantalón y los baja hasta los tobillos para después quitárselos. Desliza uno de sus dedos por el borde de su ropa interior y comienza a acariciarle hasta introducirle otro dedo mientras con el otro  continua acariciándole. Sin parar el movimiento, baja su boca hasta llegar allí y comienza a besarle suavemente alrededor hasta finalmente  posar la lengua sobre su sexo. Tiene que conocerlo al detalle. Apoya sus manos en el culo de su novia  para poder mover su lengua libremente.
Le resulta imposible pensar que el resto de mujeres que le pongan, experimentarán las mismas sensaciones con sus lametones, sus chupetones o cuando la punta de su lengua se concentre para hacerle llegar a la locura.

“Conozco de memoria tu cuello, tus orejas, tu pecho, tus pezones, tu culo, tu… Mañana estaremos haciendo el amor en el baño del avión.”

“Si claro…otra vez detenidas. Tú no espabilas, ¿Verdad?”

domingo, 9 de mayo de 2010

Después de mi divorcio compartí piso con mi hermana pequeña. A los pocos días  de mudarnos a un sitio precioso en el centro averiguamos por casualidad que antes había sido una casa de citas.

Un día llamaron al timbre y al abrir la puerta vestida con una camisola de verano transparente  apareció en el umbral de la puerta un hombre altísimo. Sin darme tiempo a reaccionar dio tres pasos hacia delante y yo otros tantos hacia atrás.

“¿Qué quería?” Pregunté. Me miró sorprendido y dijo muy bajito: “Ya sabes…lo del anuncio”.
“¿Qué anuncio?”. Pregunté con cara de idiota. “El anuncio...” Dijo mirándome al escote con cara de salido. En ese momento mi hermana que había estado observando la escena  desde la puerta de su habitación  dijo: “Para tu información,  esta es una casa cualquiera. Y se lo vas diciendo a tus amigos.”.

El hombre abrió los ojos como platos. “¿En qué que quedamos? ¿Aquella sabe lo del anuncio y tú te haces la tonta?” Miré para mi hermana con cara de asesina: “Casa cualquiera”. ¿No podía haber usado otras palabras?

Gracias a Dios mi novio apareció en medio del pasillo que en ese momento ya parecía el metro en hora punta, miró para mi camisola con cara de espanto, para mi hermana que tampoco llevaba mucha ropa encima y para el armario empotrado que teníamos en medio del pasillo. “¿Qué pasa aquí?”. El hombre no sé si pensó que era otro cliente,  si estábamos todos locos pero el negocio discreto no le debió de parecer porque acto seguido se giró y salió a paso acelerado.


Me cayó una bronca que seguro cuando lea esto se acuerda otra vez y me la vuelve a echar. Y a mi hermana le cayó otra por lerda. Según se fue el hombre dijo: “Ahora entiendo por qué el otro día había un tío en casa. Estaba esperando a Nuria. Oí el timbre, abrí abajo y me metí en la ducha. Cuando entró  grité: “Ya salgo”. Y cuando salí había un hombre esperando en la entrada. Grité tanto que salió corriendo. (Mi hermana tiene un tono de  voz mil decibelios por encima del resto de los humanos  así que es comprensible que el hombre huyera espantado”.

Si lo pienso fríamente son varias las veces que me han ofrecido dinerín por hacer cositas. La del tren, ésta que os he contado y ahora que lo recuerdo una vez un mudo me hizo unos gestos muy obscenos con el dedo mientras sujetaba unos billetes en la otra mano. ¡Qué sospechoso es todo! Tengo que reflexionar.

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