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¿Cuántas veces has dicho “Ya no puede pasarme nada peor” y te has equivocado? ¿Cuántas veces has dicho: “Algún día me reiré de esto…pasará mucho tiempo pero terminaré viéndole la gracia”?


Si has tenido un mal día, si crees que ya no puede pasarte nada peor o todavía no has olvidado eso de lo que tardarás mucho en reírte, entra en este blog y comprobarás que no eres el único. La idea no es consolarse con las “desgracias” ajenas, sino aprender a reirse de lo que haya podido convertir tu día en un infierno.

Mostrando entradas con la etiqueta alcohol. Mostrar todas las entradas
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viernes, 18 de marzo de 2011

No comprendo las reacciones  de algunos mortales. Segurísimo  que la culpa es mía. Por algo dice mi novio que tengo el sentido del humor en el culo.
-“Por lo menos lo tengo en algún sitio. Escondido, pero lo tengo.” Mi humor será negro  pero, ¿Qué hay de todos esos que se descojonan viendo videos en los que otras personas se pegan unos guarrazos de espanto? ¿Cuánto éxito ha tenido el Jackass? Una panda de gilipollas haciéndose daño voluntariamente mientras sus amigos se ríen y lo graban en video. ¿Les encierran en un psiquiátrico por ello? ¡Noooo, les hacen una película! Pero, entonces un día llego yo a mi trabajo,  me da por reírme de algo  realmente gracioso y va y resulta que nadie más  le encuentra la gracia.  Conclusión: “A partir de ahora tendré  que mantener a raya  mi sentido del humor.”  Claro que tanta contención tiene consecuencias nefastas para mi salud. Ayer salí a tomarme una cerveza y una vez más mi hermano nos tuvo que  echar de su garito a la hora del cierre. Tenía tanto humor dentro  peleando por salir que cuando me acosté a las 2:30 de la madrugada me entró tal ataque de risa  que “sin querer”  desperté a mi novio. “¿Te has fumado un porro, Rosa?” ¿Qué entenderá él de la risoterapia? Después añadió: “Apestas a alcohol. Irresponsable.” Hala, otro que no comprende  mi sentido del humor. Al final tendré que terminar viendo a los Morancos, humor amarillo  y videos de 1ª para entenderme con mis congéneres.
Esa noche,  de manera excepcional,  no le  fui fiel a mis Mahous. ¡Miércoles  noche y bebiendo champán! ¿Cómo no iba a reírme después con tanta burbuja?
Aunque a mi novio le jodí el sueño, prefiero mi reacción después de haber ingerido alcohol a las de otros no tan alegres. Por un lado estamos los que nos divertimos de principio a fin en una noche de juerga. También  están los que salen empeñados en perder los dientes desde el primer sitio. Más lamentable que estos últimos están  aquellos a los que les da por  llorar sin consuelo por las canicas que les robó su amigo Manolito cuando tenían 6 años.
Quizás, estaría bien que pusieran un dispensador de alcohol en mi trabajo. Más de uno nos daríamos a la bebida la mitad de los días, pero claro, aguanta tú después la reacción del resto. A lo mejor iba a ser peor el remedio que la enfermedad. Fijo porque seguro que terminaba perdiendo los dientes.

miércoles, 9 de junio de 2010

En la entrada de ayer hablamos  del  negocio de uno de mis hermanos. Tengo más. Otro tiene un bar (El Rincón del Valle en Av. Padre Isla, 43, León).  Este no necesita mucha publi porque la hostelería es lo único que siempre está en auge…eso y el porno pero de eso, a día de hoy, no hay ningún negocio en la familia.

El bar de mi hermano es de esos en los que entras a las 8 de la tarde a tomarte una cervecita y cuando te das cuenta te están invitando a desalojar el garito a las 5 de la mañana.  Eso fue lo que me pasó a mí una noche…fatal…mi comportamiento deplorable… Todavía a día de hoy no sé cómo no acabé encerrada en Mansilla (la cárcel de León para los lectores que no sean de aquí).

La noche empezó tomando unas Desperado, que es una cerveza con tequila muy peligrosa que tomas y tomas sin darte cuenta  pero cuando te levantas, notas que no las has digerido todas y  atacan a tu cerebro sin piedad. Sin darnos cuenta eran las 5 de la  mañana. Según mi hermano,  mi amiga Almudena intentó  entrar por el maletero. Yo no suelo aparcar muy cerca de  la acera así que  supuestamente pegué tal salto de la acera a la puerta del coche que parecía estar haciendo el salto del cisne… con la hostia correspondiente claro.  Primero dejé a mi amiga María José en casa y después a Almudena. El problema más gordo fue cuando, después de un momento de amnesia  transitoria, se me olvidó que  ya había dejado a María José. Así que aparqué de nuevo en su casa y dije: “Ala, María José, baja.” Miré para el asiento de al lado.  
¡Hostias!¿Dónde está María José?. Mi cabeza empezó a  girar y  girar. ¿Dónde se habrá quedado esta mujer? ¿Estará  encerrada en el baño del bar y cerramos el garito con ella dentro? Mientras más lo pensaba, más a lo tonto seguía conduciendo…  hasta que de repente un coche de la policía paró a la altura del mío y me hizo señas para que bajara la ventanilla. Yo muy obediente la bajé. Llegados a ese punto ¿Qué otra cosa podía hacer?...A lo mejor sabían dónde estaba María José.
“Señorita, ¿Hay alguna razón por la  que  se haya saltado usted  todos los semáforos en rojo?”
“¿¿¿¿¿¿¿¿¿Yor, zeñor agenter????????? No zoy conscriente de habel heso eso que uster  me dice. Lo sientol  muchírsimo” Se miraron; me miraron; yo miré el semáforo que había delante y dije: “Uy, se ha puesto verde. Adiós.” Y arranqué antes de darles tiempo a reaccionar. Después de semejante trance se me pasó  toda la tontería que tenía encima. O eso creía yo…

 Llegué a casa, desperté a mi novio para preguntarle si sabía dónde estaba  María José y como no tenía ni idea (en realidad  me mandó a freír churros), le pedí que me parara la habitación para poder enviarle un sms. Necesitaba saber si seguía en el baño. El sms  decía lo siguiente: dfadfaeiraonvn.


miércoles, 19 de mayo de 2010

“Hola gringuita, ¿sabes que eres requetebonita?”. Aunque sólo fue un susurró en el oído, sentí que  me anestesiaba  la oreja  con el aliento a alcohol. Miré a todos lados desesperadamente pero no vi ninguna mujer en 300 metros a la redonda. En un desacertado  intento  por pasar desapercibida, había elegido un atuendo perfecto para trabajar en el circo Ringlin.

Desgraciadamente, el efecto estaba siendo  justo el contrario. Es lo que tiene vestirse como si fuera carnaval. Todas las mujeres con ropa ajustada y femenina  y yo de hippie por la vida. ¿A quien iban a mirar?  Pues a la rara. Aquel hombre empeñado en  seguirme al fin del mundo y yo sin saber dónde estaba. ¡Qué barbaridad!  De repente vi  algo que me resultó familiar.  Eché a correr despendolada mientras el hombre  gritaba un montón de groserías que me pusieron los pelos como escarpias. Por aquel entonces todavía era un poco inocente…pero poco…

Milagrosamente llegué al kinder sobre el horario previsto. Estaba a salvo. Ya me preocuparía más tarde por la vuelta. 4 horas más tarde salí de allí aliviada, con el dolor de cabeza más espantoso que he tenido en toda mi vida. Resumen: Niños llorando, niños pegándose, yo idiota que dejé entrar a otros no tan niños que me robaron el poco material escolar que tenían. Gracias a Dios, algunas mujeres al oír aquel  guirigay decidieron caritativamente echarme una mano y a torta limpia sacaron a todos los mangantes que se habían aprovechado de mi estupidez.

A pesar de todo, no claudiqué. Todavía hoy lo recuerdo como uno de los sitios en los que he sido más feliz en toda mi vida. Uno nunca puede fiarse de las primeras impresiones. 

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