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¿Cuántas veces has dicho “Ya no puede pasarme nada peor” y te has equivocado? ¿Cuántas veces has dicho: “Algún día me reiré de esto…pasará mucho tiempo pero terminaré viéndole la gracia”?


Si has tenido un mal día, si crees que ya no puede pasarte nada peor o todavía no has olvidado eso de lo que tardarás mucho en reírte, entra en este blog y comprobarás que no eres el único. La idea no es consolarse con las “desgracias” ajenas, sino aprender a reirse de lo que haya podido convertir tu día en un infierno.

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jueves, 21 de octubre de 2010

            Estudiar en un colegio de monjas es algo que te marca para toda la vida.  Desde el primer día, aprendes un montón de cosas que ellas llaman valores…no dudo que lo sean…bueno…un poco.

Te enseñan a sentarte como una señorita antes de abrir el primer cuaderno (Este legado  nos lo dejó  nuestra querida hermana Guridi.  Nos prohibía llamarle así por la calle por miedo a que la gente la confundiera con una etarra peligrosa. No puedo  describirla. No sé. Imaginaros la típica monja. ¿Sabríais dónde colocarle unas granadas de mano? Imposible, pero ella al oír su nombre se cubría siempre  la cara como si fuera una famosa a la que acababan de pillar in fraganti)

            Te enseñan a no decir palabrotas (Este legado es herencia de la no menos amada hermana Carreño). Un día nos puso una traducción más larga de lo habitual y alguien en la última fila exclamó: “¡No te jode!”. De primeras, creímos que se le salía la dentadura postiza.  “¿¿¿¡¡¡¡Quien ha sido!!!!???” Automáticamente todas giramos la cabeza en dirección a la culpable. “¡¡Joder, cuánto Judas suelto!! ¡¡Ha hecho falta torturaros a todas!!” Consecuencias: A la puta calle y un cero cuadrado de los que no levantabas en su libretita de 8x8.

            Intentaron enseñarnos el significado de la palabra civismo (Legado de una mujer feísima y nada querida que se sujetaba el flequillo con dos horquillas a cada lado. ¡Menudo valor!). “Hoy vamos a ir a la sala de video”. Acto seguido, la mitad de la clase…o más,  se subió encima de los pupitres como salvajes. Consecuencia:

 “¡¡¡¡Daros clase a vosotras es como echar margaritas a los puercos!!!!

Gracias a Dios, aunque las horquillas salieron disparadas como las tetas de Afrodita A, no acertaron en el ojo de nadie. Castigo: video ni por el forro y encima,  a escribir una valoración del hecho….Ahora que lo pienso,  eso realmente  me hizo mella porque a día de hoy sigo usando a menudo la frase: “Vete a tu habitación a reflexionar.”

            Y por último, nos enseñaron a ser solidarias. En 3BUP por fin pudimos cantar eso de: “¡Qué buenas son las hermanas Carmelitas, qué buenas son que nos llevan de excursión!” Haciendo un gran esfuerzo nos llevaron a PORTUGAL. Bueno…no…a la frontera. A Portugal fueron ellas a comprar toallas y sábanas mientras nosotras pasábamos toda la mañana en el autocar esperando para ayudarles a subir las cosas.

            No sé si aprendimos alguno de estos valores. Y si lo hicimos gracias a ellas. Lo único que recuerdo fue lo bien que me lo pasé, las amigas que hice y las risas que compartí.

            Os espero en enero…

jueves, 2 de septiembre de 2010

Nada que envidiar  a las chicas de Sexo en Nueva York. El escenario diferente. Cambiamos el Pastis en la nóvena Avenida  por el Cenador Rua Nova.  El estilismo nada que ver. No es necesario vestirse como una artista de circo (payaso a veces, trapecista otras), al estilo Carrie Bradshaw para que la gente crea que tienes clase. Me gustaría más que  nos compararan con las Chicas de Oro multiplicadas por dos más una (después de muchas deserciones 9 fuimos fieles al gran día)  y con 30 años menos. Ingeniosas, guapas, con un no sé qué…que qué se yo…
Si repasara sólo el aspecto físico de cada una, me vendría a la mente el tango de Carlos Gardel: “Sentir…que es un soplo la vida, que veinte años no es nada…”. Sin embargo,  si tuviera que resumir lo vivido por todas y cada una en los últimos 20 años pensaría más en “Abrazar la vida” de Luis Fonsi. Divorciadas, separadas, felizmente casadas, eternamente ennoviadas, y solteras sin compromiso. Felices, tranquilas, con trabajo, sin él, con preocupaciones, sin ellas, con locura, relajadas, con aspiraciones, sin ellas, con hijos y sin ellos. Evidentemente la vida no  trató a todas por igual en este tiempo pero ese día todas compartimos la misma alegría. Fuimos indescriptiblemente felices recordando las excursiones del colegio, sus experiencias en el internado (poco en común  con el de la Laguna  Negra salvo por Primitiva Tejedor, una monja más fea que las extrañas  criaturas del bosque. Con ese nombre ¿Qué puedes esperar?), las primeras borracheras de la adolescencia (gominolas mojadas en Vodka. ¿Cuánto confiarían en nosotras aquellas monjas que siempre buscaban hoteles en lo alto de un monte? ).  Los primeros rollos…Recuerdos imborrables.
Después de 4 horas de una divertida comida regada con vino y champán, seguimos nuestra reunión privada en el “Rincón del Valle”, lugar del que, siempre que entro, me tienen que echar. Cuando lo estás pasando bien las copas se acaban sin querer.
¡Ya tenemos próxima cita! Decidimos por unanimidad  que después de 20 años sin vernos, uno sería un tiempo interminable para repetir. Mi hermano en su bar ya tiene lista de espera para ese día. Es lo que sucede cuando se corre el rumor de que se celebran fiestas privadas con chicas. Con chicas guapas, estupendas, y con muchas cosas que contar…
            Piensa en esa canción que cada vez que escuchas te hace sacar tu mejor sonrisa, ésa que consigue que empieces a saltar o a botar en el coche con el primer compás. Esa sensación es la que yo tuve ese día y cada vez que lo recuerdo desde entonces. ¡Y en enero más!

jueves, 24 de junio de 2010

Cuando estaba en la Universidad y de eso hace ya 15 fugaces años..., unas amigas y yo decidimos escribir un libro. Cada una tomó caminos diferentes al conseguir el título. Y durante meses el libro viajó por distintas ciudades de España y también por Europa. Teníamos  que escribir una página y pasarlo a la siguiente. El tiempo pasaba volando y  el libro cada vez viajaba más despacio. Lástima entonces no disfrutábamos de  Internet como ahora. Finalmente terminó en mi casa en una carpeta cuando sólo llevábamos 30 páginas.
He decidido rescatarlo y publicarlo  cada jueves. Algunas de las personas que comenzaron a escribirlo,  leen  este blog. Otras se perdieron igual que el libro. Las que lo recordáis, podéis seguir escribiendo vuestra página… o disfrutando de la novela (Ana L., Marta S., Rosa D., Loly G., Celia, Mar R.)

El libro empezaba así…

“Aunque todavía faltaban cuatro largos meses para que llegara otro caluroso agosto, Julia no podía pensar en otra cosa que no fuera el viaje que entonces la llevaría  a Italia. Siempre había querido ir allí pero hasta ahora nunca había encontrado ni el momento ni el compañero de viaje idóneo. Así que, ahora que tenía un trabajo estable, y que, a los 30 años, por fin  se había dado cuenta que la mejor compañera que podía encontrar,  era ella  misma, decidió emprender el que  consideraba el viaje de su vida.
Julia era traductora. Llevaba tres años trabajando en una prestigiosa editorial  y disfrutaba con  lo que hacía. Excepto los dos o tres inevitablemente pesados que sufren todas las empresas, el resto de  la plantilla era aparentemente agradable. Pero algo la diferencia de sus compañeros. Era la única mujer soltera. Eso la hacía sentirse más independiente y libre que los demás. Sin embargo, esa autonomía de la que ella se enorgullecía, era también motivo de dimes y diretes  por parte del resto. Julia estaba al tanto de esas habladurías pero hacía caso omiso de tanto cotilleo  porque, al fin y al cabo, su vida y lo que hiciera con ella, sólo le incumbía a ella…”

Espero disfrutéis de la vida de Julia los jueves,   igual que de las peripecias de los habitantes de Casa Rural La Rosaleda los domingos. Para no perder el hilo de cada una de ellas, entrad en el enlace correspondiente donde podréis leerlo sin interrupciones. Eso no implica que no haya una entrada diaria… o casi… porsihastenidounmaldía….






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