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¿Cuántas veces has dicho “Ya no puede pasarme nada peor” y te has equivocado? ¿Cuántas veces has dicho: “Algún día me reiré de esto…pasará mucho tiempo pero terminaré viéndole la gracia”?


Si has tenido un mal día, si crees que ya no puede pasarte nada peor o todavía no has olvidado eso de lo que tardarás mucho en reírte, entra en este blog y comprobarás que no eres el único. La idea no es consolarse con las “desgracias” ajenas, sino aprender a reirse de lo que haya podido convertir tu día en un infierno.

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jueves, 4 de noviembre de 2010

Hoy he vivido una situación aparentemente similar a otra que viví hace un año  pero en el fondo radicalmente diferente.
Hoy han operado a alguien a quien conozco.  Nada serio. Mañana le darán el alta. Sin más familia que un hermano y una prima, hoy han estado allí los dos de principio a fin. El, después de recorrer 800 Km.  Mis cafres y yo también hemos pasado por allí y su prima se quedará a velar sus sueños. Resumen: Bombones y alegría porque todo salió bien.

Hace más o menos un año una amiga de una amiga, pasó por algo parecido. Parecido porque la operación no entrañaba más riesgo que el pueda tener una anestesia general. Diferente porque por primera vez en la historia de la seguridad social, un paciente hubiera deseado estar en una habitación doble…o triple.

5:00 PM          Ingreso. En la sala de espera,  4 mujeres más. Todas ellas, acompañadas por maridos y/o padres y/o madres. La amiga de mi amiga sola. Su razonamiento rápido e indoloro: “Seguro que ellas ingresan por algo muy grave”.

Se me ha olvidado decir que la amiga de mi amiga tiene una familia extensísima y casi todos en su misma ciudad.

8 AM              Su madre acude a la operación. Alguien tiene que haber por si algo sale mal con la anestesia.

7:00 PM          Suero. Tensión 4-8. La amiga de mi amiga está mareada pero se hace pipí. “Joder, que tenga que llamar a la enfermera. Tiene cojones.”
“No seas tonta. Ni se te ocurra levantarte sin llamarnos. Encima estando sola toda la tarde.” (Enfermera)

9:00 PM          Pasillo. Visita de otra paciente. “Ay, hija. He tenido que salir de la habitación porque no te oía con tanto jaleo. Sí, sí…ella está fenomenal…bueno…hoy un poco mareada pero yo creo que es de tanta visita.”

9:20 PM          “¿Se puede saber qué estás haciendo?” La amiga de mi amiga en el umbral de la puerta, vestida y con la botella de suero en la mano después de haberlo manipulado para que cayera todo el contenido en 10 minutos.
                        “Me voy a mi casa. Quiero que me quites esto.”
                        “Tú estás loca. Te han operado hoy. Tienes puntos, la tensión por los suelos…Espera que traigo la baja voluntaria para que la firmes.”
                        “OK. No quiero seguir aquí. Parezco una niña de orfanato.”

¿Por qué unos tantos y otros tan poco? Alá a reflexionar… (Eso es lo que se ha dicho a sí misma hoy la amiga de mi amiga)

*** Mil gracias a todos los que llamaron a lo largo de ese día y a la del collarín que fue so riesgo de volver a caerse con la nieve.
                       


jueves, 2 de septiembre de 2010

¡Cuántas cosas han pasado en el último mes! Y ninguna buena. Las circunstancias y la vida  me han puesto muy difícil continuar con la línea del blog. He comprobado en primera persona que hay situaciones de las que es difícil llegar a reírse pero…lo intentaré.


En este lapsus de tiempo mi padre pasó raudo y veloz por la UCI. Es un sitio al que deseo  no tengas que pisar nunca ni como inquilino ni como visitante. Después de sufrir un ictus en el cerebelo y cruzando los dedos para que no le repitiera, un día más tarde mi padre sintió que veía la luz al final del túnel. Una reacción alérgica le dejó inconsciente.

Por una de esas casualidades, (afortunadas en este caso) mi madre se había separado de de mi padre un par de horas. Sobre todo por suerte para mi padre que en ese momento disponía del carro de parada para él sólito. De haber estado los dos, la disyuntiva de los médicos habría sido durísima.

Después de explicarle brevemente por teléfono que le había bajado “un poco” la tensión y que le habían llevado  para observarle “un ratín”  a la UCI, mi madre sufrió algo parecido a una reacción alérgica como la de mi padre y empezó a repetir sin cesar: “Se va a morir, se va a morir” hasta que yo,  ya de los nervios, amenacé con echarle a patadas del coche.


Hay personas a las que da igual lo que les expliques porque  siempre entenderán otra totalmente distinta. El neurólogo dijo: “Ictus en el cerebelo” y ella oyó con claridad: “Derrame cerebral”. Él dijo: “Haremos todo lo posible para que no se repita” y ella escuchó: “Mañana fijo,  pero fijo que le da otro más fuerte todavía.” Finalmente él afirmó: “Ahora le vamos a tratar y después le tocará hacer rehabilitación para recuperar el equilibrio” y ella creyó entender: “Le pasará como a mi padre y se morirá a los 26 días de estar ingresado.”
Estoy en una fase en la que no soporto a la gente en general y a algunos en particular… pero a todos esos que por haber hecho un cursillo de CCC de enfermería creen saber más que los médicos…a esos,  los abofetearía.


            Y llegó la hora de visita a la UCI. Mi madre sufriendo otro ataque de nervios (para entonces yo ya había perdido la cuenta), entró a ver al paciente equivocado. Un hombre con la cabeza vendada. “¡¡¡¡¡¡¡¡¡Qué le ha pasado a tu padre!!!!!!!!!!!¡¡¡¡¡¡¡Pobrecito!!!!!!!!!!!!”. Una enfermera se acercó y muy amablemente le susurró: “Señora, su marido es aquel de allí.” El médico vino en seguida y mi madre nada más ver el color verde de su bata de nuevo retornó a su realidad paralela. El dijo: “Le acabamos de quitar la sedación. Podemos asegurarle que no ha sufrido otro ictus porque mueve todas las extremidades.” Ella aseguró: “No mueve las piernas. ¿Verdad? ¡¡A qué no mueve las piernas!!” El médico muy educado se disponía a repetírselo de nuevo pero ella ni corta ni perezosa, poseída de nuevo por el espíritu CCC, ya se había ido hasta la otra punta de la cama: “¡¡Manolo, Manolo!! Mueve las piernas.”  Mi padre ni se inmutó. Siguiente fase: Cosquillas en los pies. “¡¡Rosa, sí las siente!! Ha abierto los ojos”. “Ya mamá y no te manda a tomar por el culo porque está intubado.”

            A pesar de su histeria y de sus ataques de locura transitoria, tengo que reconocer que siento cierta  envidia por lo que ella siente después de 40 años casados.  Ya nos gustaría a muchos…
Y lo mejor: Mi padre no está recuperado del todo…pero lo estará.

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