Con la tecnología de Blogger.
¿Cuántas veces has dicho “Ya no puede pasarme nada peor” y te has equivocado? ¿Cuántas veces has dicho: “Algún día me reiré de esto…pasará mucho tiempo pero terminaré viéndole la gracia”?


Si has tenido un mal día, si crees que ya no puede pasarte nada peor o todavía no has olvidado eso de lo que tardarás mucho en reírte, entra en este blog y comprobarás que no eres el único. La idea no es consolarse con las “desgracias” ajenas, sino aprender a reirse de lo que haya podido convertir tu día en un infierno.

Mostrando entradas con la etiqueta estupidez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta estupidez. Mostrar todas las entradas

sábado, 17 de abril de 2010



Nunca me canso de hacer el ridículo. Aquí va un ejemplo más de mi capacidad innata para que la gente se ría de mí...

Hace un año mi hermano abrió un bar y unas semanas antes reunió a unos cuantos amigos en su casa para celebrar un concurso de tapas. Ese día me levanté con la seguridad de que iba a triunfar. Nadie se resiste a una buena ensalada de pasta. Los problemillas surgieron 5 minutos más tarde cuando me di cuenta que sólo tenía macarrones de los de toda la vida y poca cosa más.

Encontré unos tomates que corté en cuadraditos y para hacer salsa rosa resultó que no tenía ni tomate ni mayonesa así me presenté en casa de mi hermano muy puntual con una cazuela de dos kilos de macarrones con ketchup y trocitos de tomate. Fuimos los primeros en llegar y coloqué los macarrones en unas bandejitas pequeñas preocupada porque seguro que no había suficientes para todo el mundo. El resto de los invitados fueron llegando y desde el sofá en el que estábamos sentados vimos desfilar unas tapas que ni el rincón del gourmet del Corte Inglés.

La cara de mi novio era un poema. Cuando mi cuñada sacó unos dátiles rellenos de foie y espolvoreados con cacahuetes, mi novio me susurró: “Cariño, ¿no será mejor que lleve la cazuela al coche donde nadie pueda verla?”. “¿Te estas avergonzando de mí? Además no tienen por qué saber que son nuestros”. Le dije y seguí comiendo. Todos los platos se fueron vaciando poco a poco y mis macarrones seguían allí, intactos y cada vez más secos. Llegó el momento de las votaciones. Todo muy profesional. Y escuché al listo de mi hermano pequeño: “Yo creo que podíamos votar primero cual es el que no le ha gustado a nadie. Seguro que en eso hay unanimidad” Y mirándome directamente me dijo con sorna: “No te enfades que sabemos que esta cutrez sólo puede ser tuya”.

Estuve una semana comiendo macarrones. Puede que no triunfaran pero la comida no se tira. Me cagüen tanto Arguiñano y tanta delicatessen.

viernes, 16 de abril de 2010

¿No habéis hecho nunca algo que os da vergüenza hasta contarlo? Yo soy la number ONE en mangarla parda y si lo cuento aquí, es porque nadie me conoce. Si no, me lo quedaría pa mí pa siempre y para la señora que estaba detrás de mí flipando en colores.


El otro día me pusieron una multa de O.R.A. Era la primera vez y leí en el papelito que si pagabas 9€ en el día de la denuncia te la anulaban. Fui a la máquina con el sobrecito que te ponen junto a la multa en el parabrisas del coche. Metí un billete de 5€, 4 monedas, y la multa dentro del sobre. Pulsé el botón amarillo de anulación de la denuncia esperando que se abriera alguna parte de la máquina por donde meter el sobre con el dinero. Como no fue así, lo metí por el único agujero que ví: una minúscula ranura arriba. Me costó un huevo conseguir que entrara sin romperse. Pensé que lo hacían adrede para que la gente no pudiera pagar y se comiera los 60€ de multa. Encima no salió ningún papel que justificara que yo había metido el dinero. Así que me fui muy indignada.


Hoy comentando mi disconformidad con el mecanismo, me entero que el dinero se mete por donde caben las monedas. EVIDENTEMENTE y que cuando la máquina reconoce que has metido las monedas en el sitio correcto, sale el papelito de anulación. EVIDENTEMENTE. No sabía si reír o si llorar. Sólo podía pensar en la cara del agente de la O.R.A cuando abriera la máquina, viera el sobre y dijera: ¡Otra idiota! O a lo mejor soy la única. Decidme que no…por favor.


Lo peor de todo es que me va a caer la multa igual. ¿Alguno creéis que el agente en concreto sea tan honrado que después de haberse reído a gusto a costa de mi estupidez, decida no meterse el dinero en el bolsillo y además me anule la denuncia? Yo tengo fe que sea así…porque el coche, de nuevo, era el de mi exmarido

¡Colabora!