Con la tecnología de Blogger.
¿Cuántas veces has dicho “Ya no puede pasarme nada peor” y te has equivocado? ¿Cuántas veces has dicho: “Algún día me reiré de esto…pasará mucho tiempo pero terminaré viéndole la gracia”?


Si has tenido un mal día, si crees que ya no puede pasarte nada peor o todavía no has olvidado eso de lo que tardarás mucho en reírte, entra en este blog y comprobarás que no eres el único. La idea no es consolarse con las “desgracias” ajenas, sino aprender a reirse de lo que haya podido convertir tu día en un infierno.

Mostrando entradas con la etiqueta sorpresa.risas.sonreir.cachondeo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sorpresa.risas.sonreir.cachondeo. Mostrar todas las entradas

sábado, 3 de julio de 2010

Érase una vez, un pais llamado España, donde vivía una mujer, a la que todo el mundo odiaba.
Se llamaba HACIENDA. Con ese nombre,¿¿Qué esperabas??La muy hija de puta se follaba a todo el que podía y aun así, nunca estaba satisfecha.


Resumiendo, una ninfomana sin tratamiento posible. Y llego el mes de julio y vino otra señora llamada IVA.
y se alió con la primera, y entre las dos decidieron hacer el agosto, en este caso el Julio, a costa de los pobres y tontos habitantes de este pais, que llevaba ya una larga y ardua temporada cuesta abajo y sin frenos.


A estas dos, se las veía venir de lejos, es lo que tiene oler a basura muchos metros antes de llegar a tu lado.
Pero detras de estas dos hijas de su madre, hay otros con cara de buenos, o de Mr Bean,que es algo parecido, que te venden motos que luego solo son triciclos de rueda y media. Y cuando esos te dan por el culo, pues te duele más, porque a esos ni los has visto venir. Y claro...no te ha dado tiempo ni ha echarte vaselina.


Y resulta que es totalmente legal que algo facturado de Mayo venga con un 18%. Y si con eso no te ha dolido bastante, pues te dicen que el gas ha subido un 8%.


Eso si, hacienda alarde de un ápice de bondad, tiene los santos cojones de enorgullecerse de que la luz no sube...


Pero todos sabemos que sólo es cuestión de tiempo. Estan esperando a que llegue el duro invierno y cuando todo el mundo se vea obligado a encender sus radiadores eléctricos y acumuladores de calor, entonces darán su golpe de gracia y dirán que no les ha quedado más remedio que igualarse las tarifas europeas.


Y entonces es cuando Mr Bean sufrirá un orgasmo tan intenso que hará que sus cejas se disparen hasta el infinito y más allá.


No hay que olvidar, que la calefacción de su casa no la paga él.


¡¡Ah, claro!! Si la pagamos todos...

jueves, 24 de junio de 2010

Cuando estaba en la Universidad y de eso hace ya 15 fugaces años..., unas amigas y yo decidimos escribir un libro. Cada una tomó caminos diferentes al conseguir el título. Y durante meses el libro viajó por distintas ciudades de España y también por Europa. Teníamos  que escribir una página y pasarlo a la siguiente. El tiempo pasaba volando y  el libro cada vez viajaba más despacio. Lástima entonces no disfrutábamos de  Internet como ahora. Finalmente terminó en mi casa en una carpeta cuando sólo llevábamos 30 páginas.
He decidido rescatarlo y publicarlo  cada jueves. Algunas de las personas que comenzaron a escribirlo,  leen  este blog. Otras se perdieron igual que el libro. Las que lo recordáis, podéis seguir escribiendo vuestra página… o disfrutando de la novela (Ana L., Marta S., Rosa D., Loly G., Celia, Mar R.)

El libro empezaba así…

“Aunque todavía faltaban cuatro largos meses para que llegara otro caluroso agosto, Julia no podía pensar en otra cosa que no fuera el viaje que entonces la llevaría  a Italia. Siempre había querido ir allí pero hasta ahora nunca había encontrado ni el momento ni el compañero de viaje idóneo. Así que, ahora que tenía un trabajo estable, y que, a los 30 años, por fin  se había dado cuenta que la mejor compañera que podía encontrar,  era ella  misma, decidió emprender el que  consideraba el viaje de su vida.
Julia era traductora. Llevaba tres años trabajando en una prestigiosa editorial  y disfrutaba con  lo que hacía. Excepto los dos o tres inevitablemente pesados que sufren todas las empresas, el resto de  la plantilla era aparentemente agradable. Pero algo la diferencia de sus compañeros. Era la única mujer soltera. Eso la hacía sentirse más independiente y libre que los demás. Sin embargo, esa autonomía de la que ella se enorgullecía, era también motivo de dimes y diretes  por parte del resto. Julia estaba al tanto de esas habladurías pero hacía caso omiso de tanto cotilleo  porque, al fin y al cabo, su vida y lo que hiciera con ella, sólo le incumbía a ella…”

Espero disfrutéis de la vida de Julia los jueves,   igual que de las peripecias de los habitantes de Casa Rural La Rosaleda los domingos. Para no perder el hilo de cada una de ellas, entrad en el enlace correspondiente donde podréis leerlo sin interrupciones. Eso no implica que no haya una entrada diaria… o casi… porsihastenidounmaldía….






miércoles, 23 de junio de 2010

Hoy me voy a permitir  imitar  a Barden  en la entrega de los globo de oro. Carezco de su profunda  voz  y mi novio tampoco tiene la melena al viento de Pé, pero le voy a dedicar esta entrada  porque  hoy es su cumpleaños. 33 añitos cumple el yogurín.
A mi gaseosilla particular que un día se va a volatilizar  por combustión espontánea cuando algo no le guste. Te quiero,  aunque con ese carácter tan dócil, menuda vejez nos espera. Emprendedor donde los haya. Siempre viendo el negocio del siglo en unas  cabras o incluso en perritos calientes callejeros. Ojala algún día dejes de convertir nuestra economía familiar en una ONG ambulante…de esas que ni siquiera desgravan.  
            Tengo que agradecerte que en  estos 5 años de relación hayas tenido la paciencia suficiente para tolerar que mi exmarido entre en nuestra casa como Pedro por su casa. Que arregle enchufes que tú ya  habías desahuciado, y que grifos que se movían más que los precios en rebajas, quedaran firmes como una roca. Todavía recuerdo el día que llegaste a casa y te encontraste la puerta cerrada. (Yo no tengo la culpa que tu hija Valentina se intente escapar de casa cada vez que nos despistamos). Recuerdo tu mirada asesina cuando por fin abrí la puerta. Miraste a la derecha, viste las niñas en el sofá. Miraste a la izquierda y allí estaba Gustavo en la cocina colocando la comida en el frigorífico. ¿Y yo????? ¿Qué hacía yo en la cocina sola con él y con la puerta de casa cerrada con llave???
 Pero 5 años más tarde ya has aceptado  que para mí todo eso es normal, que no le veo el drama a  situaciones en las que otro sufriría un infarto tras otro. Eso se llama fase de entendimiento, fase a la que pocas parejas llegan porque ya lo han dejado antes. Para ti: “fase de resignación y paciencia”. Menos mal que sé que estás enamorado…y no sólo de las cabras.
No creo en el matrimonio. Sólo sirve para perjudicar una relación,  sentimental y económicamente. A veces crees que lo digo porque yo ya viví esa experiencia….y  menuda experiencia…e ignoro lo que tú puedas querer. Para que veas que no es así, elige un aniversario, el  que quieras, para celebrarlo a lo grande…como si fuera una boda auténtica,  pero sin papeles…odio esos papeles en los que uno echa una firma y parece que ha cedido los dos riñones.
Espero tu propuesta en mi blog….ya sabes que se puede colaborar.

lunes, 21 de junio de 2010





Todavía tengo las espinas de mi rosal como escarpias. No os podéis imaginar lo que han visto estas rosas durante el fin de semana. El amor ha invadido Las Redes del Valle. Cupido ha estado  alojado en Casa Rural la Rosaleda  y yo, fan número uno de las telenovelas, he podido disfrutar de una  que ni Delia Fiallo habría soñado con escribir.

El viernes por la noche ocurrió lo siguiente:

“Buenas noches, Doña Mercedes. He recibido una nota de mi marido esta tarde invitándome a venir.” (La mujer de don Julián está apoyada en la recepción de la casa. Lleva un vestido de cocktail  de color  rosa palo y el pelo en un recogido como las actrices de las películas antiguas.)
“Oh, sí, sí, pase, pase. Don Julián es todo un caballero, un auténtico jentelman, como Jon Vaine. No me recuerda para nada a mi Genaro, que en paz descanse. Era un inútil, un gañán. No había por donde cogerlo. En cambio, don Julián ha dejado el patio precioso.
“Mamá, ¿No puedes estar calladita?” Grita Basilio desde la cocina. “Y deja de meterte con mi padre. Ni muerto lo dejas tranquilo.”
“Voy  a hacer como que no te he oído Basilio. Y a usted,  ya  no le digo nada más que voy a estropear la sorpresa. Pero, es que estoy tan emocionada.”

Llegan al patio de la casa. La piscina está llena de pequeñas velas  encendidas. De los árboles cuelgan farolillos de colores  y luces típicas de los árboles de Navidad. Todo parece estar lleno de diminutas estrellas. En una esquina del jardín, justo delante de la rosaleda, han colocado  una mesa con la mejor cubertería y cristalería de la casa.  Empieza a sonar un bolero de los Panchos y Don Julián aparece en el jardín, vestido como Humphrey Bogart en Casablanca.

“No me lo puedo creer. ¿Dónde lo has conseguido?” Pregunta doña Violeta señalando el traje de Don Julián. “Es el mismo traje con el que él me  pediste  que me casara contigo hace 40 años.”
“Mejor no me  preguntes. Habría hecho  cualquier cosa porque volvieras a enamorarte de mí pero no quieras saber cuánto me va a costar conseguirlo. Tú estás espectacular, preciosa como siempre.”

“Yo te quiero Julián,  pero no puedo dejar que los días pasen así sin más. No después de haber vivido todos estos años juntos como los hemos vivido. ¿Qué fue del Carpe Diem?”
“Siéntate. Vamos a cenar. Me he permitido elegir yo el menú  y el vino. Espero haber acertado. Claro que Basilio ha tenido mucho que ver”. (Don Julián retira la silla para que ella se siente.  Sigue sonando la música.)

“Basilio, sal ahí fuera y cuéntame de qué hablan. Mira a ver si ya le ha perdonado.” (Doña Mercedes empuja  a Basilio para que salga al patio con la comida)
“Déjame mamá. Se me va a quemar la  vichyssoise por tu culpa.”  (Basilio corriendo de un lado a otro de la cocina con una sartén en la mano)
“¿Bichos para cenar?  No entiendo por qué  no les has  hecho unos langostinos al ajillo y el cordero de toda la vida….”
“Mamá. ¿Puedes dejarme tranquilo, por favor? Te prometo que luego te cuento todos los detalles. Dile a Sofía que venga ya y vaya sirviéndoles los aperitivos.”
“Puedo ir yo. No hace falta que la molestemos a estas horas.” (Doña Mercedes ya ha cogido la bandeja de los aperitivos sin que a Basilio le de tiempo a detenerla)


Hay momentos en los que entiendo por qué quería tanto a Enrique y el viernes  por la noche fue uno de ellos. Colocó la mesa en el sitio perfecto para que no me perdiera   ningún detalle. Don Julián y doña Violeta se dijeron cosas tan bonitas…La noche transcurrió lentamente como en las mejores películas en blanco y negro. Recordaron algunos  de los momentos más románticos de su vida, hicieron manitas y en algún momento de la cena vi como los pies de Doña Violeta jugueteaban con  la entrepierna de Don Julián.
Llegando al postre,  Don Julián sacó una cajita azul turquesa del bolsillo con un lazo azul celeste  y se la colocó a su mujer encima del plato.
“¡Es de Tiffany! El anillo de mis sueños.”
“Sí, es el anillo que no pude comprarte hace 40 años y que debería haberte regalado hace mucho tiempo. Espero que quieras volver a casarte conmigo.”
“Sí, sí, sí….”

Lo mejor estaba por llegar.  Para ellos y para mí. Ya estaban a punto de retirarse a la habitación cuando  empezó a sonar algo que me resultó  muy familiar. “El amor es una gota de agua en un cristal, es un paseo largo sin hablar, es una fruta para dos…” y en el jardín apareció José Luis Perales. Habría dado cualquier cosa por salir corriendo, por abrazarle, por saltar, por aplaudir… a Doña Violeta se le cayeron las bragas al suelo en ese mismo momento (perdonadme la expresión pero no podría describirlo de una manera mejor).  Y yo allí, las rosas se me salían de los tallos, las lágrimas cubrían todos los pétalos. Repito lo que os dije anteriormente.  Enrique es lo mejor que me pasó en la vida y después… también. Si llega a traerme a Franco de Vita, resucito allí mismo. Don Julián y doña Violeta bailaron bajo la luz de la luna, como si se hubieran conocido allí mismo, con la misma emoción del primer día y sentí envidia, endivia de verdad.

(En la recepción de Casa Rural la Rosaleda.)

“Buenos días. ¿Tenía usted una reserva hecha?” (Pregunta Doña Mercedes a un hombre de unos 40 años. Es pelirrojo, con perilla y el pelo recogido en una coleta.)
“No, me llamo Marco Rossi. He llegado a este pueblo en busca de una mujer, la mujer de mis sueños. Ella lo es todo para mí.”
“Ay, no me diga. Y, ¿Cómo se llama?” Pregunta doña Mercedes que todavía no se recuperado de todo el romanticismo entre  Don Julián y doña Violeta.”
“Pilar. Se llama Pilar.  Pasamos juntos una semana en Génova. Fue la semana más maravillosa de mi vida. Después desapareció y desde entonces estoy buscándola. Mi mono Amelio me ha ayudado hasta ahora pero lo he perdido. Hace unos días desapareció y creo que fue en este pueblo. ¿No lo han visto ustedes?”
“¿Un mono? Pues la verdad es que en este pueblo vemos de todo pero… ¿monos? Usted  se llama Marco, su novio Amelio…esa historia me suena de algo.”
“A Pilar la conocí en Roma. Estaba bañándose en la Fontana di Trevi  como si fuera Anita Ekberg en La Dolce Vita de Federico Fellini. Desde el momento en el que la vi bañándose en la fuente supe que quería pasar toda la vida con ella. Era espectacular.”
“Pilar, Pilar, no sabría decirle. ¿Tiene usted una foto de ella para que pueda ayudarle?”
Marco Rossi sacó una foto de su cartera. La desdobló y se la mostró a Doña Mercedes que según la vio se quedó boquiabierta.
“¿La conoce usted?” Preguntó Marco Rossi.
Doña Mercedes asintió con la cabeza sin poder articular palabra.
“Sí, sí la conozco. Vive en el pueblo.”
“Y ¿cómo puedo llegar hasta ella? Necesito verla, preguntarle por qué se fue, por qué desapareció sin decir nada. Estoy desesperado, signorina.”
“No se preocupe.  Yo puedo hacer que venga”. Doña Mercedes emocionada con el posible encuentro, coge el teléfono y hace una llamada.
“¡Pilu! ¡Te necesito!”
“¿Pilu? ¿Chi é Pilu?” Pregunta Marco sorprendido.
“La Pilu es su Pilar, nuestro Rupert particular  del pueblo.” Responde Doña Mercedes tapando el auricular del teléfono.
“Dígame, Doña Mercedes, ¿Qué necesita?” Pregunta la Pilu al otro lado del teléfono.
“Es urgente que vengas esta tarde. Mi hijo Basilio quiere ponerse mechas para parecer más joven pero le da vergüenza ir a tu  salón de belleza.”
“Doña Mercedes, tenemos mucho jaleo toda la tarde. No tengo ningún hueco libre.”
“Y ¿Cuándo cierres el salón? ¿No podrías hacerme ese favor? Es muy importante.”
”Es que cuando salga de trabajar he quedado con Macario.”
“¡Con Macario! ¿Por fin le dijiste que sí?”  Pregunta  Doña Mercedes un poco contrariada.”¿Justo ahora?”
“¿Cómo que justo ahora? ¿Le ocurre algo Doña Mercedes? Está usted muy rara. Si le digo que no a Macario ahora,  con todo lo que ha luchado el hombre por conseguir una cita,  le puede dar algo.”
“Y  si fuera Macario  el que te dijera que no puede quedar. ¿Vendrías?”
“Sí, si él no pudiera  quedar,  yo iría a ponerle  mechas a su hijo. No entiendo muy bien qué le pasa ni ese empeño en quitarle las  canas a su hijo pero sí, iría.”
“De acuerdo, entonces a las 8 te espero aquí cuando salgas.” Mercedes cuelga el teléfono como una niña con zapatos nuevos.
Doña Mercedes sale corriendo de la recepción dejando allí a Marco que todavía no tiene muy claro si aquella mujer le va a llevar con su Pilar o le va a dejar allí plantado. 
Doña Mercedes  se coloca al lado de  Almudena que está  dando de comer a las cabras.
“Almu, Almu, tienes que hacerme un favor.” (Le pide Doña Mercedes dando pequeños saltitos y con las manos juntas como si tuviera 3 años).  
“¿Qué le ocurre? ¿Se ha pasado usted con el orujo de hierbas?”
“Necesito que llames ahora mismo a tu novia y le pidas que le ponga a Macario doble turno limpiando el pueblo.”
“¿Qué pasa? ¿Ya estuvo usted comiendo pipas con las amigas en la plaza del ayuntamiento?” Pregunta con sarcasmo Almudena mientras carga un saco de pienso.
“Si lo haces,  te prometo que luego te cuento todos los detalles. Vas a morirte cuando te lo diga.”
“No sé por qué me da a mí que no,  pero bueno espere que ahora llamo. Estoy segura que si no lo hago la tendré aquí pegada todo el día pegando saltitos y terminará por asustarme a las cabras”
Durante unos minutos Almudena habla con Covadonga. “Mira cariño, yo no sé qué manía le ha entrado ahora con que el pobre Macario trabaje hoy por la noche pero tú sabes como es. Si no le digo que lo harás,  es capaz de presentarse ahora mismo en el ayuntamiento.” Segundos más tarde cuelga.
“De acuerdo Doña Mercedes. Hoy Macario estará limpiando el pueblo por la noche.”
“Gracias, gracias, guapa.” Sale corriendo de allí de nuevo en dirección a la recepción.
“Todo arreglado. La Pilar de tus sueños estará hoy por la tarde aquí en nuestra casa. ¿Ya sabes que vas a decirle?”
“Todavía no. Estoy muy nervioso. Han pasado ya meses desde que estuvimos juntos y desapareció misteriosamente. Necesito una habitación y una tienda donde comprar algo de ropa. No puedo ver a Pilar en este estado.”
“Yo le acompaño. No se preocupe.” Dice Doña Mercedes cogiendo su bolso.

……………












viernes, 18 de junio de 2010

Despues de semejante inicio la cosa podía llevar muchos caminos...

Es lo que tiene la interculturalidad, que el típico 'sentido común',  ese que nunca funciona, funciona mucho menos de lo esperado... Esas pequeñas cosas que tenemos tan cotidianas,  que son más mecánicas que procesadas en nuestras vidas,  va y le resultan extrañamente dificiles de seguir a otra person.  Queda asumido que no te sientes conmigo a comer, que tenga que hacer respiraciones profundas para poder andar a esa velocidad tan sumamente pausada teniendo las piernas el doble de largas que yo, si, llego a conseguir disfrutar de una conversación con mi nivelazo de inglés.

Ya cogimos un hábito: antes de dormir charrabamos hasta que nos moriamos de sueño, (bueno me moria yo, q el dormia más). Llegamos un dia, le comento que puede usar la lavadora y le explico como funciona... me hacia tanto caso que se cambió de ropa mientras yo estaba concentrada traduciendo a un idioma rarismo el más raro todavia lenguaje de mi lavadora... se habia puesto cómodo con un pareo (de thailandia), me siento en una silla mientras nos encendiamos el cigarrillo de antes de dormir y mientras estamos charrando se sienta en el sofá y se empieza a espatarrar, ese pareo tardó unos segundos en convertirse en una minifalda con apertura lateral por la cual se podia comprobar que unicamente llevaba el pareo... en ese mismo instante en el cual yo no tenia ningun tipo de deseo ni hacia él ni hacia hablar de ese tema en inglés, me faltaba techo pa mirar y no ver lo que no podia evitar ver cada vez que intentaba mirarle encima de las cejas, para hacer como si no pasara nada, que debió pensar que me habia dao un tirón en la nuca... y goodnight, buenas noches, me fui pitando a mi cama.

Ala, ahora vete a dormir con ese pareo en tu sofá, sin puerta, sin cerrojo, sin ná..... me dormí tan rápido, que si intento hacer algún tipo de danza de seducción por el pasillo ya no estaba consciente ni antes de apollar la cabeza en la almohada.

Si, huyo, pero no me salió mal porque no paso nada...pero a veces..... veo el pareo thailandés..

miércoles, 16 de junio de 2010

En todas las empresas grandes (que no siempre grandes empresas), hay distintos prototipos de trabajadores y en la mía no iba a ser menos. Tenemos de todo:

El que por más que lo intente no le da para más.
El que no da palo al agua pero parece, que si no fuera por él, la empresa se iría al garete.
El que se considera imprescindible.
El que no hace otra cosa que currarse la mesa del jefe.
El que va de aquí para allá y en todas partes suelta alguna perla para provocar enfrentamientos.
El que siempre cree que los demás  ascienden pero no precisamente  por méritos propios.
El que siempre se arrima al árbol que mejor sombra le proporciona.
El telarero / a  (dícese de aquel que siempre esta metido en telares).
El que nunca se alegra por nada bueno que les pase a los demás.
El que siempre se alegra (aunque intente disimularlo) cuando alguno sale jodido.
El trepa come pollas que en su día le hizo la cama a otro y ahora vive eternamente preocupado pensando que le van a hacer lo mismo.
El stresaó que se comporta todo el tiempo como si la empresa fuera suya.
Al que le molesta hasta la goma de la ropa interior.
El desubicado (dícese de aquel que cree que vive rodeado de amigos en lugar de compañeros de trabajo).
El cuelga medallas.
El que cae bien a todo el mundo
El que cae como el culo a todo el mundo
El jeta que con una sonrisita te ha encalomaó su trabajo.
El portador de “buenas” noticias que cada vez que viene de visita trae unas cartas  debajo del brazo.
El que no sabe detrás de lo que anda… (Muchas veces altos cargos).
La puta del reino (dicese de aquella que vale para todo y a la que nadie valora para nada).

¿Sabríais ponerle nombre  a cada uno? 

domingo, 13 de junio de 2010


(En el bar Los Contrarios)

“Por supuesto que el padrino será Lucas.” (Grita Lola mientras seca las copas de cerveza y las coloca encima de la barra)
“Por supuesto que no. ¿No te das cuenta que es humillante para los dos? Pero bueno,   supongo que eso a ti te da igual.” (Hugo está molesto con Lola porque siempre lo decide todo sin preguntarle)
“La verdad es que tus estupideces y tus prejuicios me importan muy poco. Es su único tío y será su padrino. Te guste a ti o no.” (Lola se acaba de cargar una copa de vino al secarla con tanta fuerza)
“Pues si esa es tu última palabra yo no iré. Y esa sí que es mi última palabra.” (Hugo se gira y se marcha del bar dando un portazo)
“Eso lo veremos.” (Lola sonríe pensando ya  cómo convencerle)


(Almudena y Covadonga en la nave donde ordeñan las cabras)

“Todavía no entiendo por qué te importa tanto lo que dicen esos carcas del pueblo.” (Almudena le reprocha a Covadonga su cobardía por no salir del armario)
“¿Porque soy la alcaldesa, quizás?”
“Ya lo sé pero no me parece un motivo lo bastante importante para no vivir tu vida  sin que te importe lo que digan los demás.” (Almudena va colocando las cabras en la maquina de ordeño mientras Covadonga intenta mantenerse de pie sobre unos tacones de aguja de 10 centímetros).
“Tú no tienes ni idea de lo que es tener a todos hombres y mujeres  del pueblo haciendo cola en la puerta de tu despacho.” (Pega un salto para evitar que una cabra le toque su traje de Hugo Boss al pasar)
“¿Por qué dejas que se metan en tu vida privada? Eso es lo que no puedo entender. (Almudena mira a Covadonga de arriba abajo intentando no reírse) Algún día descubriré quien escribe ese maldito blog en el que se cuentan todas nuestras intimidades.”
“Anda, no seas tonta. Como me pone ese olor a cabra, cariño.” (Covadonga intenta acercarse a Almudena tocándole sólo con la punta de las uñas por miedo a que se le estropee la manicura que se acaba de hacer en el salón de belleza de La Pilu.)
“Quita, que tengo que terminar de ordeñar. Va a venir Enrique y todavía está la mitad sin hacer.” (Covadonga da un paso atrás al ver acercarse a Almudena con los guantes de fregar)
“¡Qué sexy estás con ese mono y oliendo a abono! ¿No tenéis pajar en esta casa?”
“¡Fuera!
“Anda…déjate boba, que no te va a doler.”
“¡Fuera, fuera, fuera! Además tenemos pajar pero no tiene perchas para colgar ese traje que llevas.”











(En la habitación de Isadora)


“Acabo de ver un mono colgando de ese árbol ahí fuera.” (Mathias tumbado  en una hamaca con los colores de la bandera del orgullo gay  que atraviesa la habitación de Isadora de lado a lado)
“¿No crees que últimamente estás fumando demasiado, cariño?” (Isadora bebe una Mahon sentada con las piernas cruzadas encima de la cama)
“Que no hombre, que lo he visto. Mira.” (Mathias intenta levantarse de la hamaca y cae al suelo dando dos vueltas del colocón que lleva)
“Déjalo Mathias. Vete pensando en irte. Como llegue mi padre vas a ver monos pero por todas partes.” (Isadora se ha levantado de la cama para ayudarle a incorporarse)
“Tienes razón. El primer mono  él, que parece un orangután con esa escopeta todo el día. A ver cuando le explicas que ya eres mayor de edad para hacer lo que te parezca.”
“Explícaselo tú si tienes valor.”
“Yo soy más de haz el amor y no la guerra, amorcito.  Y tu padre es más de te disparo y después pregunto.” (Mathías sale por la ventana de la habitación de Isadora deslizándose a duras penas por un almendro)


(En la recepción de Casa Rural La Rosaleda)


“Buenos días, Don Julián. ¿Ha pasado buena noche? Y su mujer. ¿Ha ido a nadar en la piscina como de costumbre?” (Doña Mercedes tan amable como siempre con todos los clientes).
“Buenos días, Doña Mercedes. Voy a ver si la encuentro para desayunar juntos.”
“Su mujer vino a desayunar a primera hora y dejó esta nota para usted” (Basilio sale de la cocina al oír la voz del Don Julián.)

Querido Julián,

Pensé que esta semana,  en esta maravilla de casa,  podría aportar a  nuestra relación  un poco  de la pasión que hemos ido perdiendo durante estos últimos meses pero me he dado cuenta que ya no es posible.
Si me muriera mañana, mi último día no querría pasarlo contigo.
Siento poner fin a nuestros 40 años de relación con esta nota. Te deseo que seas muy feliz y encuentres eso que nosotros ya no tenemos desde hace unos meses..


“¿Qué le ocurre Don Julián? ¿Se encuentra usted bien?”. (Doña Mercedes se preocupa por Don Julián al observar que el hombre buscar rápidamente un lugar  donde apoyarse)
“Sí, sí,  no se preocupe. Voy a buscar a mi esposa. Creo que me he despistado un poco en este último año  y ahora tengo que hacer algo para solucionarlo.”
“¿Necesita que le ayudemos?”
“No gracias. Tengo que hacerlo yo solo.” (Don Julián sale de la casa con paso firme.)


(Basilio se gira rápidamente para entrar de nuevo en la cocina pero Doña Mercedes les corta el paso)


“Basilio. ¿Dónde estuviste anoche? Fui a buscarte a tu habitación para llevarte un chocolate caliente y no estabas allí.” (Doña Mercedes tira de la oreja a Basilio mientras le pregunta.)
“¡Ay! Mamá. Fui a tomar un café con un amigo al bar de Lola. No tienes que perseguirme todo el tiempo.” (De nuevo intenta escapar)
“¡No me dejes aquí con la palabra en el boca! Sabes que no lo soporto. Si me llegó a enterar que andas por ahí engañando a alguna  mujer, te obligaré a cumplir con ella. Ya va siendo hora de que me hagas abuela.”
“Mamá, por Dios, pero si ya tengo edad para ser abuelo.” (Basilio se lleva las manos a la cabeza)
“¿Qué me estás llamando? ¿Anciana? Mira, guapín,  todavía tengo edad para partirte la cara por faltarme el respecto de esa manera.”  (Doña Mercedes alcanza a darle una colleja antes de entrar en la cocina)
“¡Ay!, mamá, te juro que no estoy con nadie. No sé cuántas veces te lo tengo que decir.”
“Basilio, tú no tienes paciencia para mi vejez. Pero no te atrevas a enterrarme en un jeroglífico de esos porque te desheredo.”
“Paciencia, paciencia. Paciencia es lo que me sobra. Lo que me falta es la escopeta de Sebastián.”
“Te dejaré sin un céntimo, Basilio. Y entonces podrás usar la escopeta para atracar bancos.” (Doña Mercedes vuelve a  la recepción murmurando barbaridades)



“Como predije hace unas semanas, el  primer anuncio de compromiso entre dos mujeres se ha hecho oficial. Almudena,  ayudante de Enrique de Casa Rural La Rosaleda y Covadonga nuestra alcaldesa se casarán el 31 de octubre en el ayuntamiento, noche de Halloween…Me imagino que lo han pensado muy bien…teniendo en cuenta todas las brujas que hay en el pueblo y que esperarán  ese día para sacar su escoba a pasear.
Mathías, nuestro particular e incomprendido  artista,  acaba de vender una escultura al British Museum. Se trata de una mujer,  conocida por todos, sentada sobre el tronco de un almendro. ¿Qué habrá encontrado en Las Redes Del Valle un artista  tan afamado para querer asentarse aquí?
En estos días ha pasado por la casa una pareja para celebrar sus 40 años de casados pero ha sucedido algo inexplicable. La mujer le ha abandonado sin más explicaciones  y ahora el hombre está decidido a recuperarla cueste lo que cueste.
El próximo día os contaré si lo consigue o no, cómo van los planes de boda entre nuestras dos mujeres, y algo que me ha dejado sin palabras…”


           
















viernes, 11 de junio de 2010

Ayer fui al médico. Los ojos inyectados en sangre. La nariz como Milikito. La voz de Bonnie Tyler (ya me gustaría…). La tos de un enfermo de silicosis crónica.  Si Milhouse tiene razón, mi alma se me escapó ayer más de 100 veces a lo largo del día.

El diagnóstico fue más lamentable que mi aspecto. 6 años de medicina para decir: “Tiene usted alergia”. Qué risa tía Felisa. Para eso me hubiera quedado en mi casa. Desde el sofá y sin mirarme al espejo yo ya sabía más que él. Tengo alergia y además desde que era pequeña. Chúpate esa mayonesa…
“¿Toma usted algo para la alergia?”.
“No, Quiero ser la primera mártir que sacrifica su vida  en defensa de los arbolitos.  No te jode. Yo sólo quiero algo milagroso que me permita respirar.”
“En medicina sólo tenemos medicamentos, no milagros. Como mucho tome usted dos pastillas de las que me ha dicho.”

Ante tanta desidia pasé de decirle que ya llevaba días tomando dos de esas, otras dos de otro modelo y otra de otra marca distinta. He ido adoptando todas las que toman los que me rodean con la esperanza de que alguna obre el milagro.  Me acosté con la misma sensación que tengo casi siempre que voy al médico…nunca me dicen nada que no sepa…a veces hasta menos...”Tiene usted alergia, tiene usted alergia”  y…el dolor del pecho que me ruge como un tigre de bengala??? Menos mal que me tomé 3 antigripales del ejército que sino, no hubiera pegaó ojo. Luego no quieren que uno se automedique… 

miércoles, 9 de junio de 2010

En la entrada de ayer hablamos  del  negocio de uno de mis hermanos. Tengo más. Otro tiene un bar (El Rincón del Valle en Av. Padre Isla, 43, León).  Este no necesita mucha publi porque la hostelería es lo único que siempre está en auge…eso y el porno pero de eso, a día de hoy, no hay ningún negocio en la familia.

El bar de mi hermano es de esos en los que entras a las 8 de la tarde a tomarte una cervecita y cuando te das cuenta te están invitando a desalojar el garito a las 5 de la mañana.  Eso fue lo que me pasó a mí una noche…fatal…mi comportamiento deplorable… Todavía a día de hoy no sé cómo no acabé encerrada en Mansilla (la cárcel de León para los lectores que no sean de aquí).

La noche empezó tomando unas Desperado, que es una cerveza con tequila muy peligrosa que tomas y tomas sin darte cuenta  pero cuando te levantas, notas que no las has digerido todas y  atacan a tu cerebro sin piedad. Sin darnos cuenta eran las 5 de la  mañana. Según mi hermano,  mi amiga Almudena intentó  entrar por el maletero. Yo no suelo aparcar muy cerca de  la acera así que  supuestamente pegué tal salto de la acera a la puerta del coche que parecía estar haciendo el salto del cisne… con la hostia correspondiente claro.  Primero dejé a mi amiga María José en casa y después a Almudena. El problema más gordo fue cuando, después de un momento de amnesia  transitoria, se me olvidó que  ya había dejado a María José. Así que aparqué de nuevo en su casa y dije: “Ala, María José, baja.” Miré para el asiento de al lado.  
¡Hostias!¿Dónde está María José?. Mi cabeza empezó a  girar y  girar. ¿Dónde se habrá quedado esta mujer? ¿Estará  encerrada en el baño del bar y cerramos el garito con ella dentro? Mientras más lo pensaba, más a lo tonto seguía conduciendo…  hasta que de repente un coche de la policía paró a la altura del mío y me hizo señas para que bajara la ventanilla. Yo muy obediente la bajé. Llegados a ese punto ¿Qué otra cosa podía hacer?...A lo mejor sabían dónde estaba María José.
“Señorita, ¿Hay alguna razón por la  que  se haya saltado usted  todos los semáforos en rojo?”
“¿¿¿¿¿¿¿¿¿Yor, zeñor agenter????????? No zoy conscriente de habel heso eso que uster  me dice. Lo sientol  muchírsimo” Se miraron; me miraron; yo miré el semáforo que había delante y dije: “Uy, se ha puesto verde. Adiós.” Y arranqué antes de darles tiempo a reaccionar. Después de semejante trance se me pasó  toda la tontería que tenía encima. O eso creía yo…

 Llegué a casa, desperté a mi novio para preguntarle si sabía dónde estaba  María José y como no tenía ni idea (en realidad  me mandó a freír churros), le pedí que me parara la habitación para poder enviarle un sms. Necesitaba saber si seguía en el baño. El sms  decía lo siguiente: dfadfaeiraonvn.


martes, 8 de junio de 2010

En un pueblo de la montaña de León, La Red de Valdetuejar, vivían tres cerditos. (En realidad en el pueblo había más cerditos, pero del gremio animal vamos a dejarlo en 3). Muy cerca, en el bosque, habitaba un lobo llamado Genaro. Era bastante cochino y se pasaba el día babeando detrás de ellos.

Los cerditos, para escapar de su olor nauseabundo,  decidieron construirse una casa.
El pequeño la hizo de paja. Quería volver a rascarse la barriga cuanto antes. El segundo contrató a la empresa de reformas “Musguito” para hacerse una casa de ladrillo visto. El mayor, en cambio, quería algo más acogedor. Buscó posibles candidatos en Internet para encargarles el proyecto de la casa de sus sueños. Envió un mail a: muebleartesanosannicolas@hotmail.com. Le contestaron en seguida. El cerdito tenía las cosas muy claras. Quería una casita de madera con algunos muebles en estilo rústico (cabecero de la cama, mesitas, librerías y muebles de baño) y otros con un diseño más moderno (la cocina y los armarios empotrados). Mientras sus hermanos holgazaneaban sin dar palo al agua, él bajó a León en el tren de FEVE y visitó la tienda que Mueble Artesano San Nicolás tiene en la C/ Roa de la Vega, 22. Allí explicó sus ideas, y Helena, la chica que le atendió (muy guapa y muy maja),  le hizo unos diseños exclusivos.


Un mes más tarde, uno por uno recibieron la visita del pestilente lobo. La casa de paja fue a tomar por culo con el primer soplido. Reformas Musguito tampoco se había matado con la calidad de los materiales y de 3 patadas la tiró abajo. Malos tiempos para la construcción…


Los dos cerditos perdieron el culo a casa de su hermano y se quedó casi sin aliento y con el aliento apestoso del lobo en sus coronillas, se encerraron a cal y canto. El lobo sopló y golpeó las puertas pero sólo consiguió romperse un dedo del pie. Entonces  trepó hasta la chimenea, y descendió lentamente al ritmo que le permitían sus kilos mal repartidos. Cuando llegó abajo, se quedó maravillado: “Si me dices donde puedo conseguir unos muebles como estos, prometo no haceros daño”.


Así fue como los 3 cerditos y el lobo se hicieron amigos. Todos encargaron sus muebles en MUEBLE ARTESANO SAN NICOLÁS y en todo el valle se dice que sus casas son las más acogedoras de la zona. Si tú quieres, tú también puedes…

¡Colabora!