Con la tecnología de Blogger.
¿Cuántas veces has dicho “Ya no puede pasarme nada peor” y te has equivocado? ¿Cuántas veces has dicho: “Algún día me reiré de esto…pasará mucho tiempo pero terminaré viéndole la gracia”?


Si has tenido un mal día, si crees que ya no puede pasarte nada peor o todavía no has olvidado eso de lo que tardarás mucho en reírte, entra en este blog y comprobarás que no eres el único. La idea no es consolarse con las “desgracias” ajenas, sino aprender a reirse de lo que haya podido convertir tu día en un infierno.

Mostrando entradas con la etiqueta la rosaleda. Mostrar todas las entradas
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viernes, 7 de enero de 2011

No todos los días se celebra un evento en Las Redes del Valle pero cada vez que ocurre,  todo el mundo saca sus mejores galas. Unos se engalanan con  la ropa de los domingos y otros incluso con  la del día de Navidad. L            os poco  previsores que no habían reservado hora en el salón de la Pilu tuvieron que ponerse los rulos en casa.  Ella misma  tuvo que  arreglarse su propio cardado camino de la iglesia.


Talán, talán, talán…din, don, dan…talán, talán, talán, talán… din, don, dan…

(Isadora y Mathias tumbados en la cama de ella)

Mathias: “¿Qué la pasa hoy a Don Damián? ¿Se habrá  quedado colgado de las campanas?”

Isadora: “Creo que hoy por fin se celebraba el bautizo de Julia. Bueno…eso habrá que verlo.”

Mathias: “¿Consiguieron ponerse  de acuerdo para el padrino y la madrina?”

Isadora: “No tengo ni idea Mathias pero no te preocupes que dentro de un rato el cotilleo ya estará en boca de todo el pueblo y  nos enteraremos aunque no queramos.”

Mathias: “Te he echado de menos. Dos semanas sin tocar este cuerpecito tan rico.”

Isadora: “Es para lo único que me buscas. Me estoy empezando a hartar  de esta relación.”

Mathias: “Acabo de llegar de Nueva York hace un par de horas y lo primero que he hecho ha sido venir hasta aquí arriesgando mi vida subiendo por el almendro.”

Isadora: “No está mi padre. Se ha ido pronto por la mañana a León así que podías haber entrado por la puerta”

Mathias: “¿Dónde ha ido? ¿A comprar munición para la escopeta?”

Isadora: “No me  cambies de conversación que te conozco.”

Mathias: “Cuando nos conocimos  sabías lo que había y estabas encantada. Presumes de ser una mujer moderna y liberal y ahora resultará que quieres tener una relación seria conmigo. Igual hasta quieres casarte y tener hijos…”

Isadora: “No digas tonterías. No quiero nada de eso pero sí me gustaría que nos viéramos en algún otro sitio que no fuera mi cama o la tuya.”

Mathias: “¿Quieres que le pida permiso a tu padre para cortejarte?”

Isadora: “Déjame en paz. Anda, vete  antes de que vuelva.”

Mathias: “No te pongas así mujer. Te conozco, si algún día consiguieras lo que pides ya  no lo querrías. Tiempo al tiempo…Creo que no eres consciente de las veces que me han ofrecido mudarme a Nueva York. Si viviera allí sería un artista famoso y sin embargo, aquí sigo. ¿Crees que es porque me gusta pasarme la vida huyendo de tu padre?”

Isadora: “¿Lo dices en serio?”

Mathías: “Pues claro, mema. Ven aquí que todavía nos da tiempo a disfrutar otro ratito antes de que vuelva el matón.”


“!$%&$%&!!!·$%& !$%&$%&!!!·$%& !$%&$%&!!!·$%&……”


La gente va llegando a la iglesia. Custodiando la puerta se encuentran Hernández y Fernández vestidos de servicio. Uno a cada lado van  dando la bienvenida a todos los que han venido  a cotillear.”


Catalina: “¿Qué harán esos dos en la puerta?”

Doña Mercedes: “Pasar el rato que es lo único que saben hacer”

Hernández: “Lo siento mucho pero la iglesia está llena.”

Doña Mercedes: “¿Cómo dices?”

Fernández: “La iglesia está completa  y hasta que no salga alguien no puede entrar nadie más.”

Catalina: “Pero, ¿Qué creéis que es esto? ¿Un garito de copas? Ahora va a resultar que las iglesias tienen aforo limitado.”

Hernández: “Estamos velando por la seguridad de los habitantes de este pueblo.”

Don Damián (el párroco): “¿Pueden dejar ustedes de hacer el ganso? En la casa del señor tienen cabida todos sus hijos. No se reserva el derecho de admisión. Me imagino que tantos  feligreses  han venido hoy  para ver el espectáculo…pero no podemos hacer nada por evitarlo.”

Doña Mercedes: “Aparta, ridículo.”

Don Damián entra en la iglesia y comienza a sonar “Música del agua” de G.F. Haendel. Una vez él llega al altar,  entra Hugo empujando la silla de ruedas en la que va sentada Lola cargando a Julia que por ahora está profundamente dormida. En el altar esperan La Pilu y Macario.


Catalina: “Y al final, ¿Por qué son ellos los padrinos?”

Doña Mercedes: “Debes de ser la única que no se ha enterado. Lucas no podía ser el padrino porque Hugo se lo prohibió a Lola, y la exnovia de Hugo tampoco porque ella juró que no bautizaba a la niña si esa pilingui cogía su hija en brazos. Al final se les ocurrió la estupidez de sortear una cesta en el bar. Los hombres apostaban por un lado y las mujeres por otro para que hubiera dos ganadores. Por esas ironías de la vida los vencedores  fueron la Pilu y el Macario.”

Catalina: “Y, ¿Qué tiene que ver la cesta con los padrinos?”

Doña Mercedes: “Pues se descubrió que todo formaba parte de  un plan infantil de Hugo y Lola para elegir a los padrinos que ahora además de compartir la cesta también compartirán la educación de Julia.”

Catalina: “Pobre Macario. No sé si algún día podrá superar la indiferencia de  la Pilu.”

Doña Mercedes: “Nunca se sabe…a veces el que la sigue la consigue.”

Catalina: “Pero,  ¿tú no te fijaste bien en Marco Rossi, verdad? Era como un galán de las telenovelas. Y, ¿Macario? Como sacado de los Serrano.”

Doña Mercedes: “Macario es muy buena persona.”

Catalina: “Sí, sí, buena persona…con eso ya tiene la mitad del camino hecho. Jajaja.”

Suena “Aire” de J.S. Bach.

Don Damián: “Por fin Julia ya ha sido bautizada. Ya pertenece al reino del Señor. Sus padres me han pedido que les comunique que la fiesta continuará en su bar. Están todos invitados a comer.”


En el bar Los Contrarios la gente se agolpa a la entrada. Todo el pueblo ha querido compartir su alegría y comer gratis…claro.

Covadonga intercepta a Almudena cuando ya se iba con Enrique: “¿Qué haces por aquí, guapa?”

Almudena: “Hemos venido a traer unos cabritos para la comida.”

Covadonga: “Ya me parecía a mí que olía a macho por aquí”

Almudena: “¡Qué fina me saliste! Seguro que luego comes la carne igual que los demás.”

Covadonga: “Y a ti también si te dan vuelta y vuelta con una manzana asada en la boca.”

Almudena: “Nos vemos esta noche después de la fiesta. Cuando llegues a casa ya me habré duchado para la señora finolis.”

Covadonga: “Jurl, jurl, jurl. ¡Hoy me toca premio!”

Olivia (la nueva profesora) se acerca a Gabriela que ha acudido a la fiesta para no perder detalle y tener algo interesante que contar en el post de mañana de su blog.

Olivia: “¿Sabes quien es ese?” (Señalando con la cabeza a Enrique)

Gabriela: “¿Por qué quieres saberlo? ¿Te interesa?”

Olivia: “Ni lo más mínimo. Es un soberano  imbecil pero tenía curiosidad por saber quien era.”

Gabriela: “El ímbecil ese es mi padre.  Ya cambiarás de opinión. A todas las mujeres les pasa…en realidad lo raro es que no te haya parecido un encanto desde el primer momento.”

Olivia: “Lo siento. Yo no quería ofenderte.”

Gabriela: “Nada, nada…ya me lo contarás  dentro de unos meses.” (Se aleja)

Olivia: “Tierra trágame”.

Enrique: “Hola de nuevo, simpática. ¿Estás hablando sola?”

Olivia: “¡Ah! Me has asustado payaso.”

Enrique: ¡Joder, qué asco de tía! Que te den mucho por ahí. Yo sólo quería saber si habías encontrado alojamiento pero sinceramente como si duermes debajo del puente.”

Olivia: “Tu hija tiene razón. Seguro que cambio de opinión…pero ya será en otra vida.”


Catalina (la pescadera)  se coloca detrás de Sebastián y le tapa los ojos.


Catalina: “¿Quién soy?”

Sebastián: “Mientras sigas cortando pescado sin ponerte los guantes,  la verdad es que me lo pones muy fácil.”

Catalina: “Es que por la tarde antes del bautizo traje unas cigalas para la cena  y se me quedó un poco el olor en los dedos.”

Sebastián: “¿Has visto a mi hija Isadora? Acabo de llegar de León y me gustaría hablar con ella.”

Catalina: “No estaba ni en la iglesia ni ha aparecido por aquí.”

Sebastián: “Espero que no esté donde creo que está.”

Catalina: “¿Quieres venir a cenar mañana a mi casa?”

Sebastián: “Preferiría no hacerlo. No tendría ningún problema en liarme contigo de vez en cuando si estuviera seguro que no quieres nada más conmigo pero no es el caso Catalina.  Ya me estoy viendo comiendo lenguado fresco el resto de mi vida.”

Catalina: “No es necesario ser tan grosero. Te propongo algo. ¿Por qué no seguimos acostándonos hasta que aparezca mi príncipe azul? Mientras aparece y no, me conformo con el bastardo azul.”

Sebastián: “Gracias por la parte que me toca. Esta noche no puedo porque quiero hablar con mi hija pero mañana a las 11 entraré por tu jardín. Te tiraré piedrecitas a la ventana para que tu madre no se entere.”

Catalina: “Te estaré esperando a no ser que mañana aparezca mi príncipe. Prometo ponerme los guantes de goma.”

Sebastián: “Con que los pongas en la pescadería me conformo.”

Catalina: “Pues claro… ¿Dónde creías que me los iba a poner?”

Sebastián: “Yo qué sé. Como tienes esa obsesión con sorprenderme…”

Catalina: “No sé qué habré visto en ti.”

Sebastián: “Si te lo explico vas a volver a enfadarte así que mejor dejamos la conversación aquí.”


Lola: “¿Crees que habremos escogido bien a los padrinos de la niña?”

Hugo: “Con la de disgustos que nos ha traído, la verdad es que ya poco me importa.”

Lola: “Con lo contento que se puso Macario cuando se lo dijimos…”

Hugo: “Ya, pero le podías haber dicho que la madrina iba a ser la Pilu. A lo mejor no hubiera aceptado.”

Lola: “Pues por eso no se lo dije.”

Hugo: “Si es que parece un alma en pena. Claro que ella desde que se fue Marco Rossi tampoco es que sea la alegría de la huerta.”

 Lola: “¿Quién sabe? A lo mejor ahora se dan otra oportunidad.”

Hugo: “¿Otra? Será la primera. Ya es mala suerte…un año para decidirse y cuando por fin lo hace se le adelanta el italiano.”

Lola: “Mira Julia, ahí viene el tito Lucas.”

Hugo: “Creo que llegó la hora de buscar una copa.”



Macario: “Hola Pilar. Estás muy guapa hoy…bueno siempre pero hoy más”

La Pilu: “Gracias. Tú también te has puesto muy elegante.”

Macario: “Sí, es el traje que me compró mi madre para llevarte a cenar el otro día antes de…”

La Pilu: “Hace un poco de frío a estas horas, ¿Verdad?”

Macario: Si, está refrescando. ¿Te gustaría ir conmigo a cenar este sábado por la noche? Han abierto un nuevo restaurante en Las Muñecas del Valle.”

La Pilu: “Me encantaría.”

Una chica desconocida para todos se acerca a la Pilu y le toca en el hombro.

“Hola, ¿eres La Pilu?”

La Pilu: “Sí, y tú, ¿Quién eres?”

“Me llamo Roberta, Roberta Rossi y me gustaría hablar contigo sobre mi padre.”


………………………………….

EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO... ¿Qué tendrá que contarle  Roberta a La Pilu? ¿Encontrará a su mono Amedio? ¿Quiénes serán los próximos huéspedes de la casa Rural la Rosaleda? ¿Serán capaces Olivia y Enrique de mantener una conversación sin insultarse?......


































lunes, 27 de diciembre de 2010

CAPÍTULO 1

Han pasado 4 años desde aquel maldito día. La muerte al final me ganó la partida y fue más  irónica que yo.  Me pasé la vida   insistiendo  a los demás  para que disfrutaran de todos y cada uno de sus días como si fuera el último  y a mí me tocó dejar de hacerlo antes de tiempo. Demasiado pronto. Me quedaron tantas cosas por hacer... Más irónica que mi lista de tareas pendientes, es el que esté aquí,  reencarnada en rosaleda. Yo, que siempre odié la primavera, que soy alérgica al polen y a las flores en general. Y sin embargo estoy contenta. Desde aquí  puedo verlo  todo.  Enrique quiso enterrar mis cenizas en la parte de atrás del jardín de nuestra casa  y justo ahí creció una rosaleda preciosa que cubre y sobresale por encima del muro de la casa. Esa soy yo.  Lo poco  que se escapa a mi ángulo de visión,  Enrique me lo cuenta con todo lujo de detalles, como a mí me gustaría, preguntando y respondiendo él mismo a  la interminable lista de preguntas que yo le haría. Me gusta casi todo lo que veo. Y es que tengo que reconocer que lo han hecho realmente bien. Todo tal y como  lo habría hecho yo misma  si hubiera tenido un poco más de tiempo. Enrique y Sebastián, mi exmarido, decidieron convertirse en socios y transformaron  nuestra casa en una casa rural. Aunque no tiene que haber sido fácil para ellos compartir el mismo techo, entendieron que era más importante que las niñas no vivieran separadas.  Ahí viene Enrique. Cada día está más guapo. No me extraña que las mujeres del pueblo se lo rifen. Esto en realidad lo sé por mi hija Gabriela. Todos los jueves por la tarde se sienta con su portátil debajo de la rosaleda y escribe un blog en el que cuenta los cotilleos de los lugareños. Lo hace  en secreto y la verdad es que mucho mejor que algunos no lo sepan porque la llamarían de todo menos bonita. Su entrada semanal se publica todos los viernes  en el tablón de anuncios del ayuntamiento como la hoja parroquial en la iglesia. Ese día siempre hay cola desde las 8 de la mañana  para enterarse de los últimos chismes. Aunque en el último año se han duplicado las altas, todavía  no todos en el pueblo tienen Internet.Os leo la última entrada para poneros al día.

“Porsinotienesmásvacasqueordeñar.blogspot.com”.

“Ayer al amanecer se vio salir de casa de la farmacéutica al cocinero de “La Rosaleda”. Se cree que estuvieron jugando a  médicos y enfermeras toda la noche. La pobre ilusa  sigue esperando que algún día su novio reúna el valor necesario  para contárselo a su madre, doña Mercedes y puedan formalizar  así la relación. Cosas más raras se han visto en este pueblo. Como cada vez que honran al pueblo con su presencia, Enrique y Sebastián causaron ayer  gran revuelo entre las solteras…y alguna que otra  casada. Menos mal que sólo venían  al supermercado…  Oí decir a doña Catalina, la pescadera,  que Sebastián está para hacerle algún favor. ¿Sabe alguien a qué favor se refiere? Don Eufrasio se ha jubilado. Aunque nos hemos quedado sin  profesor de inglés, todavía no he visto a ningún niño  llorando por las esquinas. No se enfade, Eufrasio, que  muy en el fondo le apreciaban. A rey muerto, rey puesto. En este caso, reina. Olivia Sandoval. ¿Cómo suena?, ¿Esconderá algo? Ojala. Con lo que nos gustan los telares a todos. Mathías, el pintor hippie que vive a las afueras del pueblo, ha ido a pedirle abono de las cabras a Enrique. No creo que sea para usarlo como material artístico para sus cuadros. Deduzco que  en breves momentos todo el monte  va a empezar a oler a “relajación”. Por cierto, ¿No os recuerda a alguien el último desnudo que pintó? Para los menos perspicaces os diré que está expuesto en la entrada de la Casa Cultura. Cada uno que saque sus propias  conclusiones. En  el ayuntamiento la cosa está que arde. En breve puede que se celebre la primera boda entre dos mujeres. Miedito me da ese día. ¿Os imagináis quien puede ser la novia? Lola, la mujer de Hugo, el socio al 50% del Bar “Los Contrarios”, ha dado a luz a una niña, Julia. 3.300kg. Es igualita a su padre, o a su tío Lucas, que podría haber sido su padre si Lola no se hubiera separado de él hace dos años para casarse con su hermano gemelo. Felicidades a toda la familia. Hoy por la mañana Sebastián ha recibido un ramo de  flores. Huele a pescado. No quiero decir quien se lo envía pero parece bastante obvio, ¿no? Hernández y Fernández, o lo que es lo mismo las fuerzas de seguridad del pueblo han sido vistos en actitud más que sospechosa corriendo por el prado de la señora Eulalia. ¿Estarían persiguiendo a algún sospechoso o una vez más Sebastián y Enrique soltaron a los mastines para que dejaran de mirar a Isadora mientras hace topless en el patio? Me temo que hoy habrá otra charla entre padres e hija. Este fin de semana entran nuevos huéspedes en la Rosaleda. El próximo viernes este blog se prevé calentito...”

            “Hola amor. Estás preciosa, como siempre.” Dijo Enrique acariciando las rosas. “¿Qué vamos a hacer con Isadora? Se pasea de aquí para allá luciendo las peras sin ningún tipo de pudor ni respeto. Me imagino que lo encuentras graciosísimo pero para tu información el macho man de tu ex ha ido a renovar el permiso de armas y eso que no le caduca hasta  dentro de 3 meses. Ahora te tengo que dejar porque esta tarde tenemos huéspedes y no me queda más remedio que ayudar a Oscar a arreglar las habitaciones. Al final siempre soy yo el tonto del pueblo. Todo el mundo se escaquea. Uno con la escopeta, Sofía que no le dirige la palabra a Oscar desde hace dos días, Doña Mercedes que no para de llorar por las esquinas y todavía no sé por qué. Vale, vale…ya dejo de quejarme.”
            Sigue con  la misma mala leche que cuando vivíamos juntos. Pobre Isadora. Cuando se enteren que ella es la del desnudo de Mathias…Yo mejor me estoy calladita porque un día de estos me podan y a ver qué os cuento después…

martes, 14 de diciembre de 2010

Mi “Casa Rural La Rosaleda” volverá en enero, exactamente el viernes 7 cuando ya estemos todos hartos de comer, beber y salir y queramos quedarnos en casa disfrutando de algo tan agradable y entretenido  como la lectura.
Para los que os habéis unido a este blog cuando ya llevaba unos meses en marcha, para los que sólo lleváis unos días enganchados y para los que seguisteis la serie desde el primer capítulo  pero ya no recordáis los detalles, os diré que tenéis exactamente 24 días para poneros al día (en la página principal del blog está el link que lleva ese título).
No todos los que leéis el blog lo seguís a través del Facebook, pero para que los que sí lo hacéis que sois la mayoría, crearé un perfil “Casa Rural La Rosaleda”  donde incluiré diferentes álbumes de fotos (El pueblo, la casa, los protagonistas, los personajes secundarios, los distintos escenarios…para que os familiaricéis con todo lo relacionado con la serie) y donde iré colgando los capítulos de la primera temporada.
Como seguidores os pido desde aquí vuestra colaboración. Me gustaría que eligierais  entre los personajes cual os gustaría ser. Una vez lo hayáis decidido,  enviadme vuestra foto bien por el Facebook, bien por mail (migordaeslamejor@hotmail.com). Si tenéis algún negocio que queráis tenga su protagonismo en la serie, enviadme la foto también. Cuando menos lo esperéis, saldrá en algún capítulo.
Seguro que la serie triunfa. Ya  sois muchos  los que seguís el blog (Estoy súper feliz, estoy súper feliz…).
¿Quién sabe si el año que viene por estas fechas los que decidáis  participar estaréis encantados de haber tomado esa decisión  y los que por pereza no lo hagáis,  estaréis suplicando un papelito?


domingo, 27 de junio de 2010

Por culpa de Doña Mercedes me quedé sin saber en qué acabó el encuentro entre Marco Rossi y la Pilu. Si esa mujer hubiera sabido retirarse a tiempo, esta rosaleda hubiera sido testigo del cotilleo más perseguido durante días en el pueblo. Por lo que me ha dicho Enrique hay más paparazzi en las Redes del Valle que en la Moraleja.



(En la habitación de Isadora. Mathías está tumbado encima de la cama. Ella está sentada en el alfeizar de la ventana con la mirada perdida)


“¿Te lo dije o no te lo dije? ¿Había mono o no había mono?” Pregunta Mathias sin moverse de la cama.
“¡Qué fuerte! ¿no? La Pilu de picos pardos por Italia. Y yo pensando que no tenía más vida que los rulos y los bigudíes.
“Siempre te he dicho que es la mujer más despampanante del pueblo.” (En la cara de Mathias se aprecia lo mucho que le gustan las curvas de la Pilu)
“Pues no sé por qué no la retratas a ella. (Isadora se levanta y le mira con cara de reproche)
“No te pongas celosa. No hay mejor modelo que tú. Lo de la Pilu lo digo como artista. Reconoce que no era muy normal que una mujer así no tuviera pareja. La mitad de los hombres de este pueblo estarían encantados de tener un lío con ella.” (Mathías sonríe)
“¿Vas a seguir con el temita?  Todavía te voy a cruzar la cara y te quito esa sonrisa de cínico.”
“Por cierto, ¿Qué ha pasado con el mono? ¿Ha aparecido?” (Mathías cambiando de tema)
“Nadie ha vuelto a verlo y el hombre ese,  desde que vio a la Pilu tampoco ha tenido tiempo de buscarlo”
“¿Dónde está el cafre de tu padre? Te veo muy tranquila hoy.”
“Ha ido a pasar un par de días a Madrid. Dijo que iba a hacer un curso sobre una técnica nueva de masajes   pero no me dejó que lo acompañara. Para mí que tiene un lío.”
“¿Un lío?  Tiene unos cuantos. Y los que no tiene él, los tiene el otro. Yo creo que hablan por las noches y se los reparten.  Lo que más me jode es que  después a ti el muy cabrón no te deja ni salir de casa.”
“Mathias estás hablando de mi padre. Relaja.  Cuando vuelva ya le preguntaré. Ahora vamos a aprovechar que no está aquí porque como sigas hablando te voy a echar de aquí a patadas y no te va a hacer falta ni el almendro para bajar.” (Isadora se tira encima de él en la cama…)
“ummmm. ¡Qué rico Pilu!” (Mathías riéndose de Isadora)
Isadora le da un bofetón. Se levanta de la cama y le agarra de las solapas para levantarlo. “A tomar por culo. ¡Pírate de aquí pero ya!”
“Vale, vale, ¡Qué poco sentido del humor! Pensaba que querías una relación libre y abierta”
“¡Fuera de aquí o busco la escopeta de mi padre!”





En Las Redes del Valle  nunca se acaban las sorpresas.  Para uno de los pocos habitantes  que pensábamos que no daban juego, nos ha dejado a todos con la boca abierta. En el pueblo no se habla de otra cosa. El Macario anda como alma en pena desde entonces. Se había puesto sus mejores galas para ir al baile con la Pilu. Medio frasco de Varon Dandi. Hasta  se dice por ahí  que su madre había estado toda la tarde planchándole la raya del pantalón de los domingos. Intuyo sus calzoncillos de la suerte llevarían 3 días a remojo en azulete.  Tanta pena da, que se han organizado turnos entre las abuelas para limpiar las calles. Como ellas dicen: el pobre no tiene fuerzas ni para levantar la escoba.  La peluquería lleva dos días cerrada. Eso si ha causado una gran conmoción en Las Redes del Valle.  El comentario general el domingo fue lo mal peinadas que iban las mujeres  en la misa de una y eso sí  que no sé si se lo podrán perdonar. Los rasos y las lycras de los trajes  no lucen igual sin medio kilo de laca Nelly sujetando sus cuatro pelos en la cabeza.
En realidad nadie sabe si La Pilu y Marco Rossi se han dado una segunda oportunidad o simplemente están buscando a Amelio entre las sábanas  pero el viernes por la noche se les vio entrar juntos en la casa que la peluquera tiene a las afueras del pueblo. Ya han pasado 48 horas desde entonces pero nadie ha denunciado su desaparición. Ah…claro que la Pilu no tiene familiares. Y ¿Dónde habría puesto  la denuncia si nuestros queridos Hernández y Fernández están apostados en lo alto de un monte con un equipo de vigilancia esperando a que salgan? Bueno…esperando a que salgan o intentando ver algo más que el resto. Esta blogera ha visto  tentada a llamar al Hola.


“Sí, doña Mercedes. Eso es todo.”
“¿Y no ha escrito nada más? ¿Está segura?” (Doña Mercedes impaciente por saber inmediatamente el contenido del blog)
“Estoy segurísima. ¿Debería haber escrito algo más?” Pregunta la señora Amalia.
“No, pensé que la listilla que escribe el chisme ese sabría más detalles.  ¡Qué poca vergüenza! No tiene ningún reparo en criticar a todo el pueblo. Algún día descubriremos quien es y la exiliaremos.”
“Usted estaba allí cuando se vieron después de tanto tiempo. ¿Qué paso realmente?”
“Fue increíble. Cuando Marco Rossi se giró, a la Pilu se le cayeron las tijeras, el tinte de las mechas,  se le doblaron los tacones y tuve que sujetarla para que no  aterrizara en el suelo. Estaba blanca como el papel.”
“Y él, ¿Qué hizo?”
“Según la vio, se quedó paralizado. Ella estaba guapísima y él no pudo articular palabra hasta pasados unos minutos. Tuve que toser varias veces para sacarlos de su ensimismamiento.”
“Y después, ¿Qué pasó?”
“El le reclamó que hubiera desaparecido, que hubiera pasado los peores meses de su vida angustiado buscándola y no sé cuántas cosas más. Hablaba muy deprisa y la mitad de las cosas las decía en italiano. Una lástima.”
“Y ella, ¿Qué dijo? ¿Se besaron? ¿Se reconciliaron?”
”¿Puede dejar ya de interrumpirme?”
“Perdone, perdone…es que es tan romántico…Mi Eustaquio lo más bonito que me dice es que le lleve una cerveza al sofá mientras ve el fútbol.”
“Primero le dijo que se quitara el turbante que le hacía parecer  ridículo. Ya sabes…La Pilu antes muerta que sencilla.  Y después  le pidió muy seria que fueran a otro sitio para hablar más tranquilos. Me quedé allí  con dos palmos de narices. Desde entonces estoy en un sin vivir. No como, no duermo, no atiendo ni la recepción. Paso todo el tiempo maquinando una excusa creíble  para ir a su casa pero  hasta ahora no se me ha  ocurrido nada.”
“Cualquier pretexto bastaría. Prepare su flan Merceditas y se lo lleva como regalo de bienvenida. Nadie se atrevería a rechazárselo Doña Mercedes.”
“Ha tenido usted una idea genial. Ahora tengo que dejarla para pedirle a Enrique unos huevos frescos y un poco de leche de cabra.” Doña Mercedes sale corriendo. “Últimamente me paso la vida corriendo de un lado a otro. ¡Qué vida más emocionante!”



“Estúpida engreída. ¿Quién se habrá creído que es? A lo mejor ahora vamos a tener  que disfrazarnos de botones del Ritz  para recibirla a ella en la casa como se merece…” Enrique se encuentra dando de comer a las cabras cuando entra Doña Mercedes corriendo.
“¿Con quien hablas Enrique? Aquí no hay nadie.”
“Conmigo mismo. El otro día cuando usted fue con el italiano ese de compras, vino una mujer a la recepción y  criticó mi indumentaria. Menuda estirada.”
“¿Está alojada en la casa?”
“No, Doña Mercedes, se marchó toda ofendida. ¿Sabe lo que le digo? Que mejor. Ojalá esté ya muy lejos del pueblo o mejor aún, durmiendo debajo de un  puente.”
“Yo venía a por unos huevos para hacer un flan. Hay un cotilleo que ahora  me urge más que el de esa chica pero en cuanto conozca todos los detalles del mío vuelvo para que me cuentes los del  tuyo. ¡Qué pena! En este pueblo a veces no pasa nada y ahora llevamos una temporada que no damos abasto.” (Doña Mercedes incapaz de disimular la satisfacción)




“No lo vamos a celebrar de verdad. Sólo quiero darle un escarmiento.” (Lola caminando de un lado a otro de la barra del bar mientras friega el suelo).
”Pero, ¿Por qué un escarmiento? Por una vez estoy de acuerdo con él. No entiendo esa  fijación  tuya de hacerlo todo juntos como si fuéramos el trío los Panchos.   Es una humillación para él.” (Lucas está tomándose un café irlandés mientras intenta hacer razonar a Lola.)
“No entiendo por qué tiene que ser una humillación para él cuando para ti no lo es.”
“Porque yo paso de ti, ¿Quizás?”
“Tú eres el tío de la niña y tú serás el padrino… a no ser que tú no quieras y espero que quieras porque si no,  te pongo una orden de alejamiento.” (Lola amenaza a Lucas con la fregona en alto)
“Yo sí quiero pero lo que  no quiero ahora es  tener más líos con mi hermano. ¿Te parece poco todo lo hemos pasado para que tú sigas ahí metiendo el dedín en la llaga?”
“No se hable más. Lo tengo todo planeado. Publicaremos el anuncio del bautizo en el ayuntamiento esta semana para ver si así espabila. Y si no lo hace, pues seguiremos adelante hasta que lo haga. Veremos quien es capaz de llegar más lejos.” (De la fuerza con la que escurre la fregona se le cae el cubo al suelo esparciéndose  toda el agua por el suelo). “Mierda”.
“Todo esto terminará explotándote en la cara y si no, al tiempo.”
”Es un testarudo pero al final entrará por el aro. Toda la vida ha sido un calzonazos. Nunca se ha atrevido a decir que no  y justo ahora  se me va a poner chulito. Pues como me llamo Lola que esta partida la gano yo” (Lola recogiendo el agua del suelo se acerca al carrito de Julia).”Mira Julia, mira al tito Luquitas. No es papá. Es el tito. A ver si te vas a confundir de mayor y tu padre te echa de casa.”
“No le digas esas cosas a la niña.”
“Hablaré  con el padre Damián para concretar la fecha esta semana. Seguro que así no le queda ninguna duda de que voy a celebrar el bautizo sin él.”
“Te lo he dicho mil veces Lola. Las cosas no tienen que ser siempre como a tú dispongas.”
“blablabla, blablabla. Si no tienes nada más interesante que decir, voy  a preparar  las tapas para el bar. Desde que tu hermano no me habla, me toca trabajar el doble. Pero no importa,  ya me lo cobraré.”
“Vamos cosita. El tito Lucas te va a llevar al parque. Vamos a dar un paseo hasta casa de la Pilu a ver si nos enteramos de algo.” (Lucas sale del bar haciéndole carantoñas a Julia)


“Buenos días a todos. Me llamo Olivia y soy la nueva profesora de inglés.”
“Desde luego es bastante más guapa que Don Eufrasio.” Rodrigo le susurra a Gabriela.
“He preparado un examen tipo test  para comprobar cual es vuestro nivel.” Olivia baja de la tarima y comienza a repartir el examen a todos.
“Pues empezamos bien. Prefería al otro aunque fuera un cardo”
45 minutos más tarde suena el timbre. Olivia recoge todos los exámenes. Pero antes de dejar el aula atrae la atención de los alumnos.
“Antes de marchar  me gustaría deciros que si alguno de vosotros  sabe de algún piso o casa que se encuentre en alquiler en el pueblo me lo diga. Me estoy quedando en un hotel en el pueblo de al lado y me gustaría vivir lo más cerca posible. No soy muy buena conductora.”
“El padre de Gabriela tiene una casa rural. ¿Por qué no se aloja ahí hasta que encuentre lo que busca? Está muy cerca del colegio y es preciosa” Sugiere Rodrigo.
“¿Te refieres a La Rosaleda?” Pregunta con cara de asco.
“Sí, esa.”
“Lo pensaré. Gracias.”
“¿Qué habrá querido decir con lo pensaré?”
“Y esa cara que ha puesto. No me ha gustado nada.”
“Seguro que esconde algo.Tiene una pinta de oscura…”
“Para ti todo el mundo te parece oscuro. ¿Vamos hasta casa de la Pilu a ver si vemos algo a través de alguna ventana? He traído en la mochila los prismáticos de largo alcance.”
“Llevan dos días sin levantar ninguna ventana  pero vale, vamos. Después pasaremos por tu cueva. Tenemos que ver qué tal se encuentra el mono.”
“Yo creo que ya está casi recuperado. Esta mañana he cogido un par de plátanos de casa. Ya verás qué contento se pone.”
“Mira. La profe nueva  ha puesto un anuncio en el tablón buscando piso. ¿Por qué no le dices a tu madre que le alquile la casa de tus abuelos? Desde que murieron el año pasado esta vacía. Además así la tendríamos vigilada. Desde la bodega de tus padres hay acceso directo al patio de tus abuelos.”
“Hoy se lo digo a mi madre. Esa Olivia promete…”




















lunes, 21 de junio de 2010





Todavía tengo las espinas de mi rosal como escarpias. No os podéis imaginar lo que han visto estas rosas durante el fin de semana. El amor ha invadido Las Redes del Valle. Cupido ha estado  alojado en Casa Rural la Rosaleda  y yo, fan número uno de las telenovelas, he podido disfrutar de una  que ni Delia Fiallo habría soñado con escribir.

El viernes por la noche ocurrió lo siguiente:

“Buenas noches, Doña Mercedes. He recibido una nota de mi marido esta tarde invitándome a venir.” (La mujer de don Julián está apoyada en la recepción de la casa. Lleva un vestido de cocktail  de color  rosa palo y el pelo en un recogido como las actrices de las películas antiguas.)
“Oh, sí, sí, pase, pase. Don Julián es todo un caballero, un auténtico jentelman, como Jon Vaine. No me recuerda para nada a mi Genaro, que en paz descanse. Era un inútil, un gañán. No había por donde cogerlo. En cambio, don Julián ha dejado el patio precioso.
“Mamá, ¿No puedes estar calladita?” Grita Basilio desde la cocina. “Y deja de meterte con mi padre. Ni muerto lo dejas tranquilo.”
“Voy  a hacer como que no te he oído Basilio. Y a usted,  ya  no le digo nada más que voy a estropear la sorpresa. Pero, es que estoy tan emocionada.”

Llegan al patio de la casa. La piscina está llena de pequeñas velas  encendidas. De los árboles cuelgan farolillos de colores  y luces típicas de los árboles de Navidad. Todo parece estar lleno de diminutas estrellas. En una esquina del jardín, justo delante de la rosaleda, han colocado  una mesa con la mejor cubertería y cristalería de la casa.  Empieza a sonar un bolero de los Panchos y Don Julián aparece en el jardín, vestido como Humphrey Bogart en Casablanca.

“No me lo puedo creer. ¿Dónde lo has conseguido?” Pregunta doña Violeta señalando el traje de Don Julián. “Es el mismo traje con el que él me  pediste  que me casara contigo hace 40 años.”
“Mejor no me  preguntes. Habría hecho  cualquier cosa porque volvieras a enamorarte de mí pero no quieras saber cuánto me va a costar conseguirlo. Tú estás espectacular, preciosa como siempre.”

“Yo te quiero Julián,  pero no puedo dejar que los días pasen así sin más. No después de haber vivido todos estos años juntos como los hemos vivido. ¿Qué fue del Carpe Diem?”
“Siéntate. Vamos a cenar. Me he permitido elegir yo el menú  y el vino. Espero haber acertado. Claro que Basilio ha tenido mucho que ver”. (Don Julián retira la silla para que ella se siente.  Sigue sonando la música.)

“Basilio, sal ahí fuera y cuéntame de qué hablan. Mira a ver si ya le ha perdonado.” (Doña Mercedes empuja  a Basilio para que salga al patio con la comida)
“Déjame mamá. Se me va a quemar la  vichyssoise por tu culpa.”  (Basilio corriendo de un lado a otro de la cocina con una sartén en la mano)
“¿Bichos para cenar?  No entiendo por qué  no les has  hecho unos langostinos al ajillo y el cordero de toda la vida….”
“Mamá. ¿Puedes dejarme tranquilo, por favor? Te prometo que luego te cuento todos los detalles. Dile a Sofía que venga ya y vaya sirviéndoles los aperitivos.”
“Puedo ir yo. No hace falta que la molestemos a estas horas.” (Doña Mercedes ya ha cogido la bandeja de los aperitivos sin que a Basilio le de tiempo a detenerla)


Hay momentos en los que entiendo por qué quería tanto a Enrique y el viernes  por la noche fue uno de ellos. Colocó la mesa en el sitio perfecto para que no me perdiera   ningún detalle. Don Julián y doña Violeta se dijeron cosas tan bonitas…La noche transcurrió lentamente como en las mejores películas en blanco y negro. Recordaron algunos  de los momentos más románticos de su vida, hicieron manitas y en algún momento de la cena vi como los pies de Doña Violeta jugueteaban con  la entrepierna de Don Julián.
Llegando al postre,  Don Julián sacó una cajita azul turquesa del bolsillo con un lazo azul celeste  y se la colocó a su mujer encima del plato.
“¡Es de Tiffany! El anillo de mis sueños.”
“Sí, es el anillo que no pude comprarte hace 40 años y que debería haberte regalado hace mucho tiempo. Espero que quieras volver a casarte conmigo.”
“Sí, sí, sí….”

Lo mejor estaba por llegar.  Para ellos y para mí. Ya estaban a punto de retirarse a la habitación cuando  empezó a sonar algo que me resultó  muy familiar. “El amor es una gota de agua en un cristal, es un paseo largo sin hablar, es una fruta para dos…” y en el jardín apareció José Luis Perales. Habría dado cualquier cosa por salir corriendo, por abrazarle, por saltar, por aplaudir… a Doña Violeta se le cayeron las bragas al suelo en ese mismo momento (perdonadme la expresión pero no podría describirlo de una manera mejor).  Y yo allí, las rosas se me salían de los tallos, las lágrimas cubrían todos los pétalos. Repito lo que os dije anteriormente.  Enrique es lo mejor que me pasó en la vida y después… también. Si llega a traerme a Franco de Vita, resucito allí mismo. Don Julián y doña Violeta bailaron bajo la luz de la luna, como si se hubieran conocido allí mismo, con la misma emoción del primer día y sentí envidia, endivia de verdad.

(En la recepción de Casa Rural la Rosaleda.)

“Buenos días. ¿Tenía usted una reserva hecha?” (Pregunta Doña Mercedes a un hombre de unos 40 años. Es pelirrojo, con perilla y el pelo recogido en una coleta.)
“No, me llamo Marco Rossi. He llegado a este pueblo en busca de una mujer, la mujer de mis sueños. Ella lo es todo para mí.”
“Ay, no me diga. Y, ¿Cómo se llama?” Pregunta doña Mercedes que todavía no se recuperado de todo el romanticismo entre  Don Julián y doña Violeta.”
“Pilar. Se llama Pilar.  Pasamos juntos una semana en Génova. Fue la semana más maravillosa de mi vida. Después desapareció y desde entonces estoy buscándola. Mi mono Amelio me ha ayudado hasta ahora pero lo he perdido. Hace unos días desapareció y creo que fue en este pueblo. ¿No lo han visto ustedes?”
“¿Un mono? Pues la verdad es que en este pueblo vemos de todo pero… ¿monos? Usted  se llama Marco, su novio Amelio…esa historia me suena de algo.”
“A Pilar la conocí en Roma. Estaba bañándose en la Fontana di Trevi  como si fuera Anita Ekberg en La Dolce Vita de Federico Fellini. Desde el momento en el que la vi bañándose en la fuente supe que quería pasar toda la vida con ella. Era espectacular.”
“Pilar, Pilar, no sabría decirle. ¿Tiene usted una foto de ella para que pueda ayudarle?”
Marco Rossi sacó una foto de su cartera. La desdobló y se la mostró a Doña Mercedes que según la vio se quedó boquiabierta.
“¿La conoce usted?” Preguntó Marco Rossi.
Doña Mercedes asintió con la cabeza sin poder articular palabra.
“Sí, sí la conozco. Vive en el pueblo.”
“Y ¿cómo puedo llegar hasta ella? Necesito verla, preguntarle por qué se fue, por qué desapareció sin decir nada. Estoy desesperado, signorina.”
“No se preocupe.  Yo puedo hacer que venga”. Doña Mercedes emocionada con el posible encuentro, coge el teléfono y hace una llamada.
“¡Pilu! ¡Te necesito!”
“¿Pilu? ¿Chi é Pilu?” Pregunta Marco sorprendido.
“La Pilu es su Pilar, nuestro Rupert particular  del pueblo.” Responde Doña Mercedes tapando el auricular del teléfono.
“Dígame, Doña Mercedes, ¿Qué necesita?” Pregunta la Pilu al otro lado del teléfono.
“Es urgente que vengas esta tarde. Mi hijo Basilio quiere ponerse mechas para parecer más joven pero le da vergüenza ir a tu  salón de belleza.”
“Doña Mercedes, tenemos mucho jaleo toda la tarde. No tengo ningún hueco libre.”
“Y ¿Cuándo cierres el salón? ¿No podrías hacerme ese favor? Es muy importante.”
”Es que cuando salga de trabajar he quedado con Macario.”
“¡Con Macario! ¿Por fin le dijiste que sí?”  Pregunta  Doña Mercedes un poco contrariada.”¿Justo ahora?”
“¿Cómo que justo ahora? ¿Le ocurre algo Doña Mercedes? Está usted muy rara. Si le digo que no a Macario ahora,  con todo lo que ha luchado el hombre por conseguir una cita,  le puede dar algo.”
“Y  si fuera Macario  el que te dijera que no puede quedar. ¿Vendrías?”
“Sí, si él no pudiera  quedar,  yo iría a ponerle  mechas a su hijo. No entiendo muy bien qué le pasa ni ese empeño en quitarle las  canas a su hijo pero sí, iría.”
“De acuerdo, entonces a las 8 te espero aquí cuando salgas.” Mercedes cuelga el teléfono como una niña con zapatos nuevos.
Doña Mercedes sale corriendo de la recepción dejando allí a Marco que todavía no tiene muy claro si aquella mujer le va a llevar con su Pilar o le va a dejar allí plantado. 
Doña Mercedes  se coloca al lado de  Almudena que está  dando de comer a las cabras.
“Almu, Almu, tienes que hacerme un favor.” (Le pide Doña Mercedes dando pequeños saltitos y con las manos juntas como si tuviera 3 años).  
“¿Qué le ocurre? ¿Se ha pasado usted con el orujo de hierbas?”
“Necesito que llames ahora mismo a tu novia y le pidas que le ponga a Macario doble turno limpiando el pueblo.”
“¿Qué pasa? ¿Ya estuvo usted comiendo pipas con las amigas en la plaza del ayuntamiento?” Pregunta con sarcasmo Almudena mientras carga un saco de pienso.
“Si lo haces,  te prometo que luego te cuento todos los detalles. Vas a morirte cuando te lo diga.”
“No sé por qué me da a mí que no,  pero bueno espere que ahora llamo. Estoy segura que si no lo hago la tendré aquí pegada todo el día pegando saltitos y terminará por asustarme a las cabras”
Durante unos minutos Almudena habla con Covadonga. “Mira cariño, yo no sé qué manía le ha entrado ahora con que el pobre Macario trabaje hoy por la noche pero tú sabes como es. Si no le digo que lo harás,  es capaz de presentarse ahora mismo en el ayuntamiento.” Segundos más tarde cuelga.
“De acuerdo Doña Mercedes. Hoy Macario estará limpiando el pueblo por la noche.”
“Gracias, gracias, guapa.” Sale corriendo de allí de nuevo en dirección a la recepción.
“Todo arreglado. La Pilar de tus sueños estará hoy por la tarde aquí en nuestra casa. ¿Ya sabes que vas a decirle?”
“Todavía no. Estoy muy nervioso. Han pasado ya meses desde que estuvimos juntos y desapareció misteriosamente. Necesito una habitación y una tienda donde comprar algo de ropa. No puedo ver a Pilar en este estado.”
“Yo le acompaño. No se preocupe.” Dice Doña Mercedes cogiendo su bolso.

……………












martes, 15 de junio de 2010

Seguro que más de uno  ha leído el poema “Si por un instante” que se atribuye a Gabriel García Márquez  sin ser realmente de él. http://www.rompecadenas.com.ar/marquez.htm). Pero… ¿Alguna vez os habéis planteado qué pediríais si os quedara poco tiempo de vida? Yo,  muchas veces. El paso del tiempo es de las cosas que más me agobian del  mundo mundial. En realidad una de las pocas…
He aquí mi lista de deseos por si algún día me dicen que mi paso por aquí se ha terminado:

Compartir unas cervezas con las amigas.
Escuchar a mi hija Valentina decir con orgullo: “Mí mamá é Rosa, é mía” mientras sonríe con su bocota y sus dientotes.
Escuchar con satisfacción  alguna ironía de mi hija Adriana, fiel ejemplo de su mamá.
Tener la seguridad de que mis hijas no van a vivir separadas y que siempre se llevarán bien.
Ir a un restaurante de esos pijos en los  que no sabes ni lo que te estás comiendo pero en los que al camarero sólo le falta comerte el chete.
Disfrutar de sexo salvaje con mi pareja
Saber que mi hermana llegará a ser lo que ella se proponga…una de las dos tenía  que conseguirlo.
Caminar de nuevo por las playas de arena blanca de Roatán.
Ver una telenovela con todos los ingredientes para estar pegada a la tele del 1er al último capítulo.
Un café vainilla a las 10:30 para grabar porque no tiene desperdicio.
Un viaje por toda Guatemala
Disfrutar de una noche frente a una chimenea
Escuchar a mi novio por las mañanas decirme al oído  lo rica que estoy.
Disfrutar de un libro de amoríos en los que todo es maravilloso.
Conocer la India.
Disfrutar de muchas horas de conversación con “galletina”.
Saber que una vez que ya no esté aquí, las personas que quiero de mi familia van a tardar mucho en visitarme.

Si  no tienes tu lista, hazla ya.  Trata de cumplir todos tus deseos lo antes posible. Cada año, una lista y en cada lista habrá  deseos que quieras repetir de nuevo, deseos pendientes que dejaste sin cumplir, y nuevos deseos, listos para ser cumplidos cuanto antes. Nunca dejes las cosas para más adelante…

viernes, 4 de junio de 2010


“El fin de semana dio más juego del que ninguno nos esperábamos. Desde que abrió Casa Rural La Rosaleda,  estamos acostumbrados a las emociones fuertes pero esta vez es de agradecer  el esfuerzo que hicieron sus pintorescos  habitantes por superar todas nuestras expectativas. 
5 mujeres entre los 30 y los 40 años  y de despedida de soltera son unos  ingredientes propios del mejor rincón del gourmet con los que convertir  un fin de semana en una auténtica delicatessen. Su paso por la casa se puede resumir en la mítica frase: “Vini, vidi, vici.” Llegaron, vieron, apostaron y ganaron…bueno en realidad sólo ganó una… pero por partida doble…El resto ni las migajas. Lo importante es participar y divertirse y de eso hubo para dar y tomar.”



Lunes después del fin de semana.


Enrique ha venido esta mañana. Ha estado regándome durante más de media hora porque le parecía que mis rosas estaban un poco mustias. Creo que se sentía culpable. Sé que no puedo pretender que me guarde luto toda la vida pero todavía me duele cuando llega a mis oídos que ha estado con otra mujer. Gracias a mi hija Gabriela me enteré de lo ocurrido el fin de semana  con todo lujo de detalles. Al final le pareció  que era mejor no publicarlo todo en el blog y decidió autocensurarse. Sin embargo, yo tuve el tiempo suficiente para leerlo todo antes de que lo borrara y desde entonces mis rosas han perdido todo el brillo.




“El movimiento comenzó ya desde primera hora del viernes por la noche. Doña Mercedes tomó la decisión de hacer guardia en el pasillo por miedo a que su hijo Basilio fuera seducido por alguna de aquellas lobas como ella las  denominó desde el primer momento. Ataviada con unos  rulos color morado berenjena y su bata de guatiné, se sentó en la mecedora,  herencia de la tía abuela Andelina y con el mata moscas en la mano se preparó para atacar a todo aquel  que tuviera la osada  ocurrencia de hacer una  incursión nocturna en otra habitación. Lamentablemente no tardó ni 10 minutos en caer en los brazos de Morfeo. A las doce ya se oían los primeros ronquidos por toda la casa, y justo en ese mismo momento todas las cenicientas en lugar de perder el zapato corriendo hacia casa, perdieron parte de su indumentaria corriendo hacia otras dependencias…
A lo largo de toda la noche se escucharon puertas abriéndose, puertas cerrándose, portazos y también alguna palabrota que otra. Todas lo intentaron  pero sólo una se llevó el gato al agua…bueno… en este caso  los gatos, el callejero de la escopeta y el de angorina. Así que mientras una se pegó el gran  atracón, el resto tuvo que esperar al desayuno para llevarse algo a la boca.
Mi madre toda la vida lo dijo: “No hay nada más sencillo que manipular a un hombre y si eres un poco retorcida puedes sacar hasta matrícula de honor en esa asignatura.”  
Por las habitaciones de Enrique y de Sebastián se vio desfilar algunos de los  modelos más atrevidos de lencería de  la Perla y se escucharon verdaderas obscenidades que hubieran levantado la  lívido a un muerto. Pero todo eso no fue suficiente para seducirlos. Hasta que llegó  Rebequita, la dulce e inocente  Rebequita armada hasta los dientes con su mejor dinamita  y ahí sí que no pudieron resistirse. Lo que no consigan unas lágrimas y unos pucherines no lo hace el mejor corsé de Victoria Secret.

Sebastián: “¡Por Dios! No sé quien eres pero puedes ir circulando. No estoy para fiestas.  Ya les he explicado a tus compañeras, una por una, que no quiero nada. Os agradezco todo vuestro entusiasmo  pero por favor, id a la habitación de Enrique que el pobre  está más necesitado que yo…eso sí,  de una en una que a este paso va a haber overbooking”.
Rebeca: (Entre sollozos)  “Ya lo sabía, sabía que me rechazarías. Ellas me lo aseguraron. En realidad se rieron de mí y de mi capacidad para gustar a algún hombre. Siempre me pasa lo mismo.” (Saca su pañuelo y se tapa la cara para que Sebastián no sé de cuenta que lágrimas las justas.)
Sebastián: (Ya se ha levantado de la cama) “No digas eso mujer. No deberías dejar que te humillen y para eso deberías empezar por no subestimarte tanto. Si tú no te quieres, ¿Cómo te van a querer los demás?”
Rebeca: “Tienes razón, pero es muy difícil cuando ningún hombre se fija en ti”. (Se sienta en la cama al lado de Sebastián).
A estas alturas de la conversación,  entre Rebeca y Sebastián apenas hay unos centímetros  de distancia. El siente la necesidad de reconfortarla y hacerle sentir que vale mucho y ella, evidentemente lo sabe y se aprovecha de la situación.
Dos horas más tarde la misma conversación se repite en la habitación del gato de angorina y de nuevo Rebeca sale victoriosa. Le ha costado un poco más pero sólo porque Enrique ya estaba dormido. ¡Menudo triunfo! Ni Manolote en sus mejores tardes cortó tantas orejas…
Los dos hombres se sienten satisfechos con el favor realizado. Se creen mejores personas sin saber que han sido manipulados vilmente por una pobre llorona.
Al día siguiente las caras en el desayuno son todo un poema. Sara, Valeria, Alicia y Helena no dicen ni  palabra. Reconocer el fracaso es muy duro.
“¿Dónde está Rebeca?” Pregunta finalmente Helena.
“Dijo que estaba cansada y que bajaría  más tarde”.
“¿Pues ya me dirás de qué?” Pregunta Sara ofendida.
El resto del día transcurrió sin más contratiempos,  excepto algún intento más  por seducir a los galanes (todos infructuosos). Hablaron con Lola que les alquiló el bar para celebrar allí la despedida de soltera. Barra libre y todas las mujeres del pueblo invitadas. Colgaron carteles por todas partes  anunciando el evento y se pasaron media tarde acicalándose para la fiesta… Todas, excepto Rebequita poquita cosa, que tuvo un encuentro relámpago en la sala de masajes. Es lo que pasa cuando crees que la toalla que te dan para taparte una vez te tumbas en la camilla, es para tapar la camilla y evitar así que se  ensucie con el aceite. El pajar también fue el otro lugar elegido para un encuentro fortuito mientras Almudena ordeñaba las cabras. Si ya lo decía mi madre: “No hay nada como parecer tonta, especialmente  de las que nunca han roto un plato,   para  pasarte media vida de rodillas.”
Y llegó la noche. Y ahí sí que hubo sorpresas. Todos esperábamos un rato agradable  de copas y buena comida pero a eso de la media noche y al ritmo de Sick of Love  de Robert Ramírez, alguien se subió a la barra. Disfrazado del zorro, el anónimo comenzó a bailar mientras iba  desprendiéndose  una a una de todas  sus prendas  hasta quedar tal cual su madre le trajo al mundo. Todas las mujeres, a excepción de una, saltaron y gritaron; No todos los días tenemos un striper en Las Redes del Valle.
Aquellos movimientos, aquel lunar en el muslo derecho…Todo le resultaba familiar y cuando finalmente se desprendió del tanga amarillo limón de látex, ya no le quedó la menor duda.
“¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Miguelín, ¿se puede saber qué coño haces ahí subido?!!!!!!!!!!!!! Helena saltó al escenario como una pantera dispuesta a poner a salvo su más valiosa pertenencia.  Esa noche muchas mujeres  miraron con desprecio a sus maridos y las amigas de Helena entendieron por fin cual era el encanto oculto de Miguelín. Con Helena subida en el escenario, el ambiente perdió bastante color y empezaron los abucheos, acompañados del lanzamiento de cacahuetes, huesos de aceitunas y todo lo que encontraban a mano. Se respiraba tanta tensión en el ambiente  que Hernández y Fernández se dispusieron a  intervenir. Al subir ellos sucedió algo imprevisible. Empezaron a sonar  los primeros acordes de The stripper de Joe Loss, y los dos se transformaron; Parecían poseídos por el espíritu de Freddy Mercury. Sus ropas volaron, sus caderas se contonearon   como si fueran bailarinas hawaianas, así hasta la última nota con la que despertaron de su locura transitoria y salieron corriendo. Eso sí llenos de billetes colgando de su ropa interior.
Si te lo perdiste puedes ver el video colgado en el youtube. http://www.youtube.com/watch?v=CYnSZ5NlmbA

            Helena y Miguelín se disculparon mutuamente. El estaba cansado de ser   objeto de escarnio de sus amigas y de que ella no le defendiera…pero estaba seguro que eso no iba a volver a pasar…no después de aquella demostración de poderío.

            La casa volvió a la tranquilidad el domingo por la tarde. Ó no…

“¿Y ese ruido?” Preguntó Oscar en voz alta. “Parece que sale de la cocina”.
“Mira Oscar, he encontrado un aparato estupendo para batir las claras a punto de nieve.” Doña Mercedes está sentada en una silla de la cocina batiendo una docena de huevos   con el juguetito de Almudena.
“Doña Mercedes, pero… ¿Usted sabe lo que es eso?” Pregunta Oscar con desesperación mientras recoge todas las sábanas que se le acaban de caer  al suelo de la impresión.
“Primero pensé que era un chisme de esos para dar masajes en la cabeza pero después de mucho mirarlo caí en la cuenta  y dije: “Mi Basilio,  que ha querido dejar aquí una indirecta para que le haga su postre favorito: El flan Merceditas”:



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