Con la tecnología de Blogger.
¿Cuántas veces has dicho “Ya no puede pasarme nada peor” y te has equivocado? ¿Cuántas veces has dicho: “Algún día me reiré de esto…pasará mucho tiempo pero terminaré viéndole la gracia”?


Si has tenido un mal día, si crees que ya no puede pasarte nada peor o todavía no has olvidado eso de lo que tardarás mucho en reírte, entra en este blog y comprobarás que no eres el único. La idea no es consolarse con las “desgracias” ajenas, sino aprender a reirse de lo que haya podido convertir tu día en un infierno.

Mostrando entradas con la etiqueta muebles. Mostrar todas las entradas
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miércoles, 25 de mayo de 2011

Mi novio asegura que puedo hacer más de 100 preguntas por minuto. No sé qué es peor si mi indiscreción preguntándolo todo frontalmente a la velocidad de Silvia Jato en Pasapalabra o su capacidad para responderme a algunas cosas como si realmente me importaran. ¿No habrá oído hablar nunca de las preguntas retóricas?

Ejemplo. Mismo diálogo todos los días a las 14:00 PM. Hora de comida en el trabajo. Misma conversación  hasta el día que lea esto y se cague en tó, claro.

Yo: ¿Qué tal el trabajo?
El: Bien. Liado, como siempre.
Yo: ¿Acabaste tal o cual armario? Quien dice armario dice cocina, baño, mueble, vestidor…cualquier artículo relacionado con el maravilloso y fascinante  mundo de la madera.

Ahora es cuando  viene la sempiterna respuesta. La misma todos los días. El la pronuncia por un lado del auricular y yo por el otro a modo de ventrílocuo.

El y yo: “Pues no. Me queda tirar las canales, poner los casquillos a las correderas, colocar las traseras, blablabla…blablabla… ¿Me estás escuchando, Rosa? Seguro que ya estás con Pin y Pon (es así como denomina a mis amigas del trabajo) y no me estás haciendo ni puto caso, que cuando estás con ellas te pones muy tonta, Rosa.”
Yo: “Que sí, cariño, que te estoy escuchando pero  hijo, no entiendo esa fijación tuya en describirme todos los días el mismo proceso de fabricación si sabes que no entiendo nada.”
El: “Pues a ver si aprendes, hija, que eres muy bruta”.

4 años más tarde sigo sin saber lo que significa refrentar, engletar, tirar canales… pero el tío, duro y dale. Eso sí, cuando le pregunto si han cobrado tal o cual cosa (lo único realmente interesante de su trabajo) ni puta idea.

Yo  no sabré nada del  enigmático mundo de la ebanistería, pero mi amiga Pin no está mucho mejor. Casi me caigo de la silla de la risa el día que colgué el teléfono  y me preguntó: “¿Quién era, Dani desde el aserradero?”


martes, 8 de junio de 2010

En un pueblo de la montaña de León, La Red de Valdetuejar, vivían tres cerditos. (En realidad en el pueblo había más cerditos, pero del gremio animal vamos a dejarlo en 3). Muy cerca, en el bosque, habitaba un lobo llamado Genaro. Era bastante cochino y se pasaba el día babeando detrás de ellos.

Los cerditos, para escapar de su olor nauseabundo,  decidieron construirse una casa.
El pequeño la hizo de paja. Quería volver a rascarse la barriga cuanto antes. El segundo contrató a la empresa de reformas “Musguito” para hacerse una casa de ladrillo visto. El mayor, en cambio, quería algo más acogedor. Buscó posibles candidatos en Internet para encargarles el proyecto de la casa de sus sueños. Envió un mail a: muebleartesanosannicolas@hotmail.com. Le contestaron en seguida. El cerdito tenía las cosas muy claras. Quería una casita de madera con algunos muebles en estilo rústico (cabecero de la cama, mesitas, librerías y muebles de baño) y otros con un diseño más moderno (la cocina y los armarios empotrados). Mientras sus hermanos holgazaneaban sin dar palo al agua, él bajó a León en el tren de FEVE y visitó la tienda que Mueble Artesano San Nicolás tiene en la C/ Roa de la Vega, 22. Allí explicó sus ideas, y Helena, la chica que le atendió (muy guapa y muy maja),  le hizo unos diseños exclusivos.


Un mes más tarde, uno por uno recibieron la visita del pestilente lobo. La casa de paja fue a tomar por culo con el primer soplido. Reformas Musguito tampoco se había matado con la calidad de los materiales y de 3 patadas la tiró abajo. Malos tiempos para la construcción…


Los dos cerditos perdieron el culo a casa de su hermano y se quedó casi sin aliento y con el aliento apestoso del lobo en sus coronillas, se encerraron a cal y canto. El lobo sopló y golpeó las puertas pero sólo consiguió romperse un dedo del pie. Entonces  trepó hasta la chimenea, y descendió lentamente al ritmo que le permitían sus kilos mal repartidos. Cuando llegó abajo, se quedó maravillado: “Si me dices donde puedo conseguir unos muebles como estos, prometo no haceros daño”.


Así fue como los 3 cerditos y el lobo se hicieron amigos. Todos encargaron sus muebles en MUEBLE ARTESANO SAN NICOLÁS y en todo el valle se dice que sus casas son las más acogedoras de la zona. Si tú quieres, tú también puedes…

¡Colabora!