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¿Cuántas veces has dicho “Ya no puede pasarme nada peor” y te has equivocado? ¿Cuántas veces has dicho: “Algún día me reiré de esto…pasará mucho tiempo pero terminaré viéndole la gracia”?


Si has tenido un mal día, si crees que ya no puede pasarte nada peor o todavía no has olvidado eso de lo que tardarás mucho en reírte, entra en este blog y comprobarás que no eres el único. La idea no es consolarse con las “desgracias” ajenas, sino aprender a reirse de lo que haya podido convertir tu día en un infierno.

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lunes, 8 de noviembre de 2010

Mañana cumplo años. 38  para ser exactos. Si mis genes son longevos me queda más de la mitad de la vida por delante pero como sean “defectuosos”, estoy jodida.
No es necesario que la vida me envíe señales para que empiece a disfrutarla porque procuro hacerlo constantemente. Me estoy acercando peligrosamente a los 40, década en la que, según mi novio, las mujeres estamos más interesantes y mejor. Por no llevarle la contraria en esa esperanzadora afirmación, vivo permanentemente subida a una báscula y no salgo de casa sin haber pensado antes: “Mira que si te encuentras a un conocido de la infancia y le da la impresión de que estás acabada…”
Si tuviera más dinero, me pondría las tetas en la garganta como cuando tenía 20 años,  pero, en general, estoy satisfecha con la madre naturaleza y la genética.
Como cantaba Frank Sinatra, he vivido siempre a mi manera, sin importarme nunca el que dirán. Si tuviera 7 vidas como los gatos, no me molestaría  haber vivido una de las 7  para dar gusto a los demás, pero desgraciadamente,  no es el caso,  así que tengo que vivir para darme gusto a mí.
De haber nacido en muchos otros  lugares del mundo no tan favorecidos como el que me tocó, o en otra familia, quizás no habría podido viajar siempre donde he querido, vivir en otros lugares del mundo, tener relaciones de lo más variopintas,  ir a la Universidad, tener unas hijas “trastornadas”  cuando quise y con quien quise, conocer gente muy interesante, tener amistades inigualables, escribir este blog…en fin…soy consciente de la suerte que tengo. Como regalo de cumpleaños firmaría ahora mismo por otro tanto igual o mejor que estos 38.
No pierdo el tiempo en tonterías y soy un poco radical…o blanco o negro.  Rara vez me permito tener un mal rato. Cuando sufro una tentación de ese tipo,   pienso en que a mis hijas les podría pasar algo, y el resto ya me parece una nimiedad. Vuelvo a dar gracias por la suerte que tengo.
Nací el mismo día que Belén Esteban pero me gustaría parecerme más  a la Duquesa de Alba. Esa sí me tiene fascinada…

martes, 29 de junio de 2010

Si todos fuéramos claros y directos, ¿Cuánto tiempo nos ahorraríamos? Tengo amigos / as que mantienen relaciones de esas que consisten en perder más tiempo imaginando qué es lo que quiere o piensa el otro que en disfrutar de la relación. ¿Me llamará? ¿No me llamará? ¿Qué habrá querido decir con…? ¿Crees que le gusto?, ¿Crees que el gustó?, y un montón de preguntas que se hacen ellos mismos o a algún amigo en lugar de preguntárselo todo al interesado en cuestión que realmente es el único que sabe las respuestas.
Yo conocí a mi novio una noche en la que me negué  a darle el número de teléfono con la chulería  de: “Sí, claro…para que luego me estés dando la chapa todo la semana llamando”. Su respuesta no se hizo esperar  y una semana más tarde cuando lo encontré por casualidad ME IGNORÓ. No me podía creer que alguien fuera más chulo que yo. Me ofendí tanto que dije: “Con que esas tenemos…” Lo siguiente ya fue un ataque frontal por mi parte. Vamos lo que él quería…desde el primer día…que fuera yo como una corderina. Claro que yo,  más que corderina, soy  como un búfalo y no doy rodeos ni vueltas a las cosas. Después de unos besos de esos en los que no tuve que pensar para donde mover la cabeza ni que hacía el otro con la lengua (seguro que eso os ha pasado alguna vez), le dije directamente: “Voy a ser sincera y después de unos meses de sequía no pensarás quedarte aquí toda la noche dándonos besitos.” Respuesta: “No”. “Eso sí,  sólo 3 cosas antes de ir al tema. ¿Tienes lo que hay que tener o vamos a comprarlos ahora?” Respuesta: “Sí”. “No serás  de esos a  los que hay que decirles  lo que tienen que hacer, ¿verdad?” Respuesta: “No”. Y ya por último: “Esto es lo que es. Mañana no me vengas con que quieres casarte y tener hijos porque por ahí no…”. Respuesta: “Noooooooo”.
5 años más tarde cada uno se puede comer sus palabras pero por lo menos no perdimos el tiempo. A ver si el resto hace lo mismo…

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