Con la tecnología de Blogger.
¿Cuántas veces has dicho “Ya no puede pasarme nada peor” y te has equivocado? ¿Cuántas veces has dicho: “Algún día me reiré de esto…pasará mucho tiempo pero terminaré viéndole la gracia”?


Si has tenido un mal día, si crees que ya no puede pasarte nada peor o todavía no has olvidado eso de lo que tardarás mucho en reírte, entra en este blog y comprobarás que no eres el único. La idea no es consolarse con las “desgracias” ajenas, sino aprender a reirse de lo que haya podido convertir tu día en un infierno.

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martes, 1 de junio de 2010

¡Estoy indignada! Al final me pusieron la multa (véase entrada del día 16 abril “¿Cómo puedo ser tan idiota?”). Hasta el día de hoy yo tenía plena confianza  en el género humano pero ahora tengo que rendirme a la evidencia y darles la razón a todos los que en su día me llamaron  ilusa.


Una vez reconocida mi estupidez en público, pensé que ya daba igual hacer lo propio en persona, así que fui directamente a la oficina de la O.R.A. Lo tenía que haber grabado con el móvil para colgarlo en el blog y que quedara así constancia de lo poco que me cuesta hacer el ridículo  y lo NADA  que me avergüenzo de mi misma.


A la señorita que me atendió yo le expliqué claramente que ya había pagado la multa, que no estaba allí para suplicarle que me la quitara. Por supuesto ella desde el primer momento  estaba a la defensiva y sin ganas de colaborar. Imagino debe de estar harta de escuchar películas de ciencia ficción todos los días.  Le describí mi hazaña con el sobre el día en cuestión mientras ella me miraba con cara de “esta tía es idiota pero no se lo puedo decir”.  Y cuando terminé, le dije que lo único que  quería  saber era quien había hecho la recaudación ese día porque evidentemente se había quedado con mis 9 euros.


Me respondió que quizás, sólo quizás,  yo me estaba inventado que había metido el dinero. “Ósea,  que pago la multa y estoy tan tarada como para venir aquí a contarte lo que hice, y encima  tú me dices que me lo  estoy inventando.”. “Lo único que puedo hacer por ti es buscar la denuncia”. Y acto seguido sacó de una caja  el papel que yo había introducido en el sobre con el dinero. “Así que alguien trajo hasta aquí ese papel pero no trajo el dinero. Y para ti  veo que  es más fácil creerse que yo no lo metí y estoy montando aquí este pollo para nada,  que creer que uno de tus compañeros se lo quedó.  ¿Me estás diciendo eso?” “SÍ.”

Pues para los que hayan leído la entrada del 10 de mayo, les diré que estoy en ello…Podéis ir avisando a los agentes de la ORA que conozcáis porque yo no me concentro en balde…

viernes, 21 de mayo de 2010



PRIMERA TEMPORADA

CAPÍTULO 1.

Han pasado 4 años desde aquel maldito día. La muerte al final me ganó la partida y fue más  irónica que yo.  Me pasé la vida   insistiendo  a los demás  para que disfrutaran de todos y cada uno de sus días como si fuera el último  y a mí me tocó dejar de hacerlo antes de tiempo. Demasiado pronto. Me quedaron tantas cosas por hacer...
Más irónica que mi lista de tareas pendientes, es el que esté aquí,  reencarnada en rosaleda. Yo, que siempre odié la primavera, que soy alérgica al polen y a las flores en general. Y sin embargo estoy contenta. Desde aquí  puedo verlo  todo.  Enrique quiso enterrar mis cenizas en la parte de atrás del jardín de nuestra casa  y justo ahí creció una rosaleda preciosa que cubre y sobresale por encima del muro de la casa. Esa soy yo.  Lo poco  que se escapa a mi ángulo de visión,  Enrique me lo cuenta con todo lujo de detalles, como a mí me gustaría, preguntando y respondiendo él mismo a  la interminable lista de preguntas que yo le haría.
Me gusta casi todo lo que veo. Y es que tengo que reconocer que lo han hecho realmente bien. Todo tal y como  lo habría hecho yo misma  si hubiera tenido un poco más de tiempo. Enrique y Sebastián, mi exmarido, decidieron convertirse en socios y transformaron  nuestra casa en una casa rural. Aunque no tiene que haber sido fácil para ellos compartir el mismo techo, entendieron que era más importante que las niñas no vivieran separadas.  
Ahí viene Enrique. Cada día está más guapo. No me extraña que las mujeres del pueblo se lo rifen. Esto en realidad lo sé por mi hija Gabriela. Todos los jueves por la tarde se sienta con su portátil debajo de la rosaleda y escribe un blog en el que cuenta los cotilleos de los lugareños. Lo hace  en secreto y la verdad es que mucho mejor que algunos no lo sepan porque la llamarían de todo menos bonita. Su entrada semanal se publica todos los viernes  en el tablón de anuncios del ayuntamiento como la hoja parroquial en la iglesia. Ese día siempre hay cola desde las 8 de la mañana  para enterarse de los últimos chismes. Aunque en el último año se han duplicado las altas, todavía  no todos en el pueblo tienen Internet.
Os leo la última entrada para poneros al día.
“Porsinotienesmásvacasqueordeñar.blogspot.com”.
“Ayer al amanecer se vio salir de casa de la farmacéutica al cocinero de “La Rosaleda”. Se cree que estuvieron jugando a  médicos y enfermeras toda la noche. La pobre ilusa  sigue esperando que algún día su novio reúna el valor necesario  para contárselo a su madre, doña Mercedes y puedan formalizar  así la relación. Cosas más raras se han visto en este pueblo.
Como cada vez que honran al pueblo con su presencia, Enrique y Sebastián causaron ayer  gran revuelo entre las solteras…y alguna que otra  casada. Menos mal que sólo venían  al supermercado…  Oí decir a doña Catalina, la pescadera,  que Sebastián está para hacerle algún favor. ¿Sabe alguien a qué favor se refiere?
Don Eufrasio se ha jubilado. Aunque nos hemos quedado sin  profesor de inglés, todavía no he visto a ningún niño  llorando por las esquinas. No se enfade, Eufrasio, que  muy en el fondo le apreciaban. A rey muerto, rey puesto. En este caso, reina. Olivia Sandoval. ¿Cómo suena?, ¿Esconderá algo? Ojala. Con lo que nos gustan los telares a todos.
Mathías, el pintor hippie que vive a las afueras del pueblo, ha ido a pedirle abono de las cabras a Enrique. No creo que sea para usarlo como material artístico para sus cuadros. Deduzco que  en breves momentos todo el monte  va a empezar a oler a “relajación”. Por cierto, ¿No os recuerda a alguien el último desnudo que pintó? Para los menos perspicaces os diré que está expuesto en la entrada de la Casa Cultura. Cada uno que saque sus propias  conclusiones.
En el ayuntamiento la cosa está que arde. En breve puede que se celebre la primera boda entre dos mujeres. Miedito me da ese día. ¿Os imagináis quien puede ser la novia?
Lola, la mujer de Hugo, el socio al 50% del Bar “Los Contrarios”, ha dado a luz a una niña, Julia. 3.300kg. Es igualita a su padre, o a su tío Lucas, que podría haber sido su padre si Lola no se hubiera separado de él hace dos años para casarse con su hermano gemelo. Felicidades a toda la familia.
Hoy por la mañana Sebastián ha recibido un ramo de  flores. Huele a pescado. No quiero decir quien se lo envía pero parece bastante obvio, ¿no?
            Hernández y Fernández, o lo que es lo mismo las fuerzas de seguridad del pueblo han sido vistos en actitud más que sospechosa corriendo por el prado de la señora Eulalia. ¿Estarían persiguiendo a algún sospechoso o una vez más Sebastián y Enrique soltaron a los mastines para que dejaran de mirar a Isadora mientras hace topless en el patio? Me temo que hoy habrá otra charla entre padres e hija.
            Este fin de semana entran nuevos huéspedes en la Rosaleda. El próximo viernes este blog se prevé calentito.”

            “Hola amor. Estás preciosa, como siempre.” Dijo Enrique acariciando las rosas. “¿Qué vamos a hacer con Isadora? Se pasea de aquí para allá luciendo las peras sin ningún tipo de pudor ni respeto. Me imagino que lo encuentras graciosísimo pero para tu información el macho man de tu ex ha ido a renovar el permiso de armas y eso que le caduca dentro de 3 meses. Ahora te tengo que dejar porque esta tarde tenemos huéspedes y no me queda más remedio que ayudar a Oscar a arreglar las habitaciones. Al final siempre soy yo el tonto del pueblo. Todo el mundo se escaquea. Uno con la escopeta, Sofía que no le dirige la palabra a Oscar desde hace dos días, Doña Mercedes que no para de llorar por las esquinas y todavía no sé por qué. Vale, vale…ya dejo de quejarme.”

            Sigue con  la misma mala leche que cuando vivíamos juntos. Pobre Isadora. Cuando se enteren que ella es la del desnudo de Mathias…Yo mejor me estoy calladita porque un día de estos me podan y a ver qué os cuento después…

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